07 enero 2008

Instrucciones para llorar

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¡Que dificil es saber llorar!. En realidad, la mayor parte de las veces, lo dificil está en saber para que lloramos y sobre todo ¿porqué? lo hacemos. Los motivos son muy variados y van desde los merecidamente destinados a un llanto inconsolable e incontestable, de esos hay muchos, a los apropiadamente clasificados dentro del inmenso repertorio de las lágrimas de cocodrilo o anfibios similares, de esos hay más.

Llorar y saber llorar, como corresponde y como apunta Cortázar, es un desahogo de los que ya pocos quedan en esta vida aún a sabiendas de que todavía y tras siglos y siglos de investigación y estudio no se le conoce utilidad práctica alguna, mas allá de una expresión fugaz y transitoria del líquido elemento disfrazado de lágrimas minusculas.

Aún así, las lloreras forman parte de nuestra vida desde la primera vez en que el aire se cuela y se expande en nuestros pulmones hasta el último y languido aliento que se escapa y se pierde para siempre. Es el llanto la mas pura y extensa expresión de nuestros sentimientos. No en vano la vida, dicen algunos, es un valle de lágrimas. Y mentira no puede ser ya que llorar, lo que se dice llorar, lo hacemos para todo.

Llora el que se va y el que regresa. Lloramos de alegría, de tristeza, de pena, de desconsuelo, de risa. Lloramos por amor, por desamor lloramos lo imposible. Siempre derramamos lágrimas por la nostalgía y, como no, por la morriña.

Si cortamos cebolla lloramos, lloramos si algo se nos mete en un ojo. Nos deshidratamos si tenemos un berrinche. A veces incluso lloramos por no reir o peor aún por que sí. Si por nosotros fuera llorararíamos para todo.

Si la materia que nos compone es en su mayoría agua, no es de extrañar que llorar sea una manera, lejos de otras licencias poéticas, de liberar excedentes. Lloramos tanto que se vuelve totalmente imprescindible hacerlo bien y con corrección. Menos mal, que un día un argentino que nació en Bruselas (paradojas de la vida), nos enseñó que llorar no era tan dificil.


Instrucciones para llorar
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Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.



Julio Cortázar, "Historias de Cronopios y Famas"
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3 comentarios:

Alejandro Marcos Ortega dijo...

Por fin me hice una cuenta de esto para poder escribirte!!!! Tengo un blog en construcción que espero sacar a la luz muy pronto. Solo espero que sea la mitad de bueno que el tuyo. Muchas gracias por enseñarnos a ser un poco más optimistas cada día.
Alejandro.

Frases Robadas dijo...

Me encantó lo que escribiste. Lo de Cortazar ya lo conocía. :)

Ramiro dijo...

Qué buen libro, Cortázar es uno de mis autores favoritos. Todavía me debo Rayuela...

Saludos, pasaré seguido.

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