13 diciembre 2008

LOS AMANTES DE VALDARO

Tratar de explicar como funcionan los engranajes del amor no es algo alcanzable para casi nadie. Ni siquiera para quien lo practica a diario. Pero creo que si existe alguna forma de acercarse un poco a la orilla de los múltiples y variables significados de este sentimiento de oleajes y ventoleras es a través de la imagen eterna de los amantes de Valdaro, fundidos para siempre en un abrazo indisoluble que perdura hasta nuestros días. En fin, en eso consiste el amor.
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El seis de febrero de 2007, un grupo de arqueólogos descubrían en un enterramiento neolítico del suburbio industrial de Valdaro, en la ciudad italiana de Mantua, a esta feliz pareja de enamorados tratando de escapar de los relojes y de engañar al tiempo prolongando su unión más allá de los minuteros y de los ciclos biológicos. Las primeras pruebas de los investigadores demostraron que los esqueletos corresponden a un hombre y a una mujer sepultados juntos, hace más de 5.000 años, con las rostros enfrentados y los brazos y piernas entrecuzados, una posición que ha despertado la suspicacia y la curiosidad de muchos estudiosos.
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Para Elena Menotti, la responsable de la expedición arqueológica que desempolvó la primera versión de la obra de Shakespeare - Romeo y Julieta -, "ambos murieron jóvenes porque conservan intactos la mayoría de sus dientes". Además, rechaza la idea de que la mujer fuera sacrificada tras una muerte natural de su marido por la misteriosa y tierna postura en la que fueron sorprendidos en su intimidad.
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Ahora los dos cuerpos entrelazdos continúan confundidos el uno en el otro y expuestos en el Museo Arqueológico de Mantua, para siempre, al menos por otros 5.000 años. Para que cualquier visitante comprenda al verlos que el amor es algo irracional que no entiende de medidas ni de encajes, que el amor después de todo es lo mejor que nos puede pasar en la vida.
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Desde la invención de las palabras miles de poetas y adolescentes han intentado buscar, si éxito, en sus rimas y en sus prosas la definición exacta de esa sensación que a todos nos embarga de vez en cuando y que hace que los colores brillen más, que las aceras sean de algodón y que las noches se hagan interminables. Siglos de incertidumbre mientras la respuesta que todos buscaban yacía enterrada y escrita en la misma tierra desde hace cinco milenios.
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Conservando sus recuerdos y sus besos en el calor de un abrazo infinito estarán para siempre vivos en la enternidad y muertos por sus huesos.

10 diciembre 2008

REMINISCENCIAS DE AQUEL PARÍS

El Plan de Bolonia ha conseguido revivir el movimiento estudiantil en España. Universidades públicas de Barcelona, Madrid, Sevilla y Valencia acogen, desde hace meses, asambleas en las que miles de voces, contrarias a la reforma europea, piden que se paralice un proceso que, según sus pancartas, conducirá a la enseñanza superior a la mercantilización mediante la intromisión de la financiación privada. Manifestaciones, encierros indeterminados en algunas facultades y la participación activa en los órganos de decisión de las instituciones de las que forman parte son sus altavoces para hacerse oír en un debate con exceso de ruido y al que no han sido invitados.

Lo que en 1999 había surgido como un cambio pacífico suscrito por 29 países, hoy 46, con el fin de modernizar e internacionalizar la educación universitaria se ha convertido en una guerra abierta entre estudiantes y organismos. Los primeros protestan en contra de las becas-préstamos, de la precarización de las titulaciones y de una supuesta eliminación de las carreras de humanidades por ser menos rentables para el mercado. Piden la paralización del proceso y la escenificación pública de una discusión en la que todos los interesados puedan tomar parte. Los segundos, rectores y políticos, dicen que la inversión pública no se verá afectada, ni tampoco su independencia y aseguran que el nuevo plan mejorará las salidas laborales y que seguirá siendo accesible para todos los bolsillos. Piden respeto al alumnado en el uso de sus mecanismos de expresión y aceptan su implicación en la configuración de los planes de estudio.

La fuerza que impulsa las movilizaciones es, a fin de cuentas, la sensación que muchos jóvenes tienen de no haber sido consultados. Un vacio democrático que les hace invisibles e inoperantes para el sistema. Nadie les ha dado explicaciones y por eso reivindican su derecho de participar en las decisiones que marcarán su futuro académico y profesional. “Queremos que nos escuchen. Aunque no consigamos nada ya hemos ganado porque al menos la gente se está cuestionando las cosas”, afirma Laura Flores, estudiante de Derecho en Sevilla. Su lucha, más allá del ámbito de la educación, es también la construcción de una sociedad más justa y estructurada.

Cuatro décadas más tarde, en lo esencial esta historia es la misma que la que tantas veces Ismael Serrano le pidió a su padre que le contase. Aquel cuento tan bonito en el que estudiantes con flequillo y guerrillas urbanas, uniformadas con pantalones de campana, luchaban contra el orden establecido por la quinta República francesa gobernada por De Gaulle a finales de los sesenta. En aquella ocasión, bajo el lema de “seamos realistas, exijamos lo imposible”, miles de personas vieron la oportunidad de cambiar la “vieja sociedad” y sustituirla por una nueva fundamentada en los derechos y en la libertades. Pese a todo, aquella revolución inédita, dirigida por primera vez en la historia por estudiantes, no triunfó y los ideales de aquel mayo se evaporaron sin transformaciones inmediatas pero si dejaron huellas en las nuevas formas de pensar el mundo. Cuarenta años después, algunas reminiscencias de aquellos acontecimientos contestatarios han aparecido en las principales universidades españolas como la Autónoma de Barcelona o la Complutense de Madrid.

Los contextos son distintos y los protagonistas otros pero es inevitable no recordar aquel Paris, en la primavera de 1968, en el que muchos jóvenes inconformistas soñaron con un mundo diferente en el que buscar arena de playa bajo los adoquinados del capitalismo occidental. En España los objetivos de la protesta no van tan lejos pero la reacción en defensa de unos principios comunes es la misma que la de aquellos intrépidos comandados por Daniel Cohn-Bendit.

Sobre el papel, está previsto que para el curso 2010/2011 el proceso de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) se finalice en todos los países firmantes. Para entonces, salvo que contra todo pronóstico las movilizaciones logren sus objetivos, el Plan de Bolonia será una realidad y sus defectos y virtudes evidentes. Sea como sea, todo el esfuerzo de los estudiantes por hacerse visibles y partícipes de sus propias vidas habrá merecido la pena, aunque solo sea por haberse atrevido a pensar que las cosas hubieran podido ser de otra manera.

03 diciembre 2008

LA LENGUA COMÚN DE LAS LÁGRIMAS


“¿Quién hubiera pensado que las lágrimas llegarían a ser una vez nuestra lengua común?”, exclamaba desde su micrófono un reportero de la televisión turca tras el maremoto que asoló la costa este de Sumatra a finales de 2004 y que, según cifras oficiales, se llevó la vida de 230.000 personas. Estas palabras eran su comentario ante la reconciliación, al menos durante la catástrofe, de la enemistada región del archipiélago indonesio y el sudeste asiático. Las grandes desgracias globales como el cambio climático, las crisis financieras o el terrorismo hacen que desaparezcan los antagonismos y nos unen en una única acción conjunta en pos de salvar el mundo.

Ulrich Beck, sociólogo alemán y estudioso de los procesos de globalización, acuñó en 1986 el término de la “sociedad del riesgo” para explicar las transformaciones que han dado pie al comienzo de la posmodernidad a partir de la caída del muro de Berlín y que se llena de significación en relación con los incuestionables avances de la modernidad, sobre todo durante el siglo XX. Hitos que han provocado una serie de consecuencias indirectas y en parte inesperadas como la inseguridad ciudadana y los nuevos peligros para los que ya nadie tiene remedio.

Vivimos en un mundo de porcelana que amenaza con romperse en mil pedazos a causa de la proliferación en la escena pública de nuevos riesgos desconocidos en el pasado pero incuestionables en el presente. Los medios de comunicación son los encargados de poner el grito en el cielo para mantener unidas las grietas del planeta. Los movimientos sociales, de protestar y pedir explicaciones por la pasividad de los Estados y las multinacionales, ambos siempre culpables de las emergencias planetarias. Pero, ¿Quién decide qué es un riesgo extensible para toda la humanidad? Quizás, también, los responsables de remendar los descosidos dada la ausencia de soluciones definitivas.

Peligros como el que suponen para la salud los campos electromagnéticos que producen las antenas de telefonía móvil, la gripe aviar identificada como la fuente más probable de una futura pandemia humana o la exposición prolongada a los rayos del sol como el causante principal del cáncer de piel son riesgos reales que condicionan la vida de los ciudadanos bajo un velo de miedo. Algo que la economía y la burocracia saben aprovechar muy bien a costa de un individuo desconfiado que agradece los esfuerzos institucionales para garantizar su seguridad a pesar de que ello conlleve la restricción de sus libertades. La prohibición de llevar líquidos en los aviones es un ejemplo claro de la influencia que tiene en la cotidianeidad de las personas “la espada de Damocles” que supone el terrorismo internacional para la sociedad raída en la incertidumbre.

Para sobrellevar tanta indefinición la sociedad del hoy necesita de artificios que prometan un futuro plausible en el mañana. Algo en qué confiar. “In God we trust”, sugieren los dólares americanos desde 1864. “In Obama we trust”, coinciden propios y extraños tras la reciente elección de un nuevo líder carismático como presidente de la “aldea global” de la que ya todos formamos parte. Venga de Dios, del capital o de un “ángel salvador” la creencia de que otro mundo es posible es una realidad guiada por la presencia formal de un nosotros que no entiende de fronteras ni visados. He aquí, el nacimiento del cosmopolitismo como alternativa.

Una política eficiente para suavizar los efectos del cambio climático, un plan de restructuración económica para hacer frente a la crisis o una respuesta contundente contra el terrorismo son algunas de las metas que ya pueden ser articuladas, por desgracia o por fortuna, con la gramática común de la lengua de las lágrimas. Las cicatrices que las grandes catástrofes han dejado en el pasado han creado un sentimiento colectivo inédito que adolece de los mismos males y que se esfuerza en las mismas prevenciones. En aprender a pensar en colectivo está la esperanza del mundo de que sus próximos llantos no sean de pena sino de progreso.

29 noviembre 2008

LES PARAULES SON LA CLAU DEL MÓN

Las palabras son la llave que abre las puertas del mundo. Este poema visual del poeta catalán Joan Brossa (1919-1998) titulado La clau destapa la magía del objeto (una llave / una clave) para hacernos participes del significado más profundo que encierran las puertas del lenguaje. Sólo a través de las palabras podemos dejar que entren las corrientes del entendimiento en nuestro mundo cerrado e inexpresivo.

La clau, Joan Brossa

25 noviembre 2008

REDES SOCIALES, ESPEJO DE MULTITUDES

Las redes sociales son el espejo de la juventud. Ejemplos como los de Facebook (con 110 millones de perfiles activos), MySpace o Tuenti se han convertido en una herramienta útil y sencilla con la que muchos jóvenes de diversos puntos del planeta pueden entablar relaciones interpersonales online. Los usuarios crean versiones idealizadas de ellos mismos en las que sacan a relucir sus mejores virtudes con el afán de gustar a su entorno en la red. De los demás y de su reconocimiento depende el sentirse bien con su identidad verdadera.

Un estudio psicológico de la Universidad de Los Ángeles (UCLA), basado en las actitudes de estudiantes universitarios de Estados Unidos ante esta nueva forma de comunicación, asegura que este tipo de redes contribuye al desarrollo de la personalidad del individuo. “Las redes sociales se han convertido en una forma más de desarrollo personal. La identidad, las relaciones románticas y sexuales, todo queda reflejado en internet”, afirma Patricia Greenfield, co-autora de la investigación junto con Adriana Manago.

Manuel Castells, catedrático de sociología y urbanismo en la Universidad de Berkeley (California) y autor de referencia en el estudio de la sociedad de la información, describió hace años una de las mayores paradojas de nuestro tiempo, la identidad como principio básico de vida y de movilización social en la era de la globalización. “Desde las trincheras de la identidad, que dan seguridad y calor humano se pueden encontrar nuevas formas de relación con este mundo insólito e impredecible. La gente construye lo que es y lo que siente a partir de su experiencia y de sus códigos culturales”, avanza el sociólogo manchego en 1997, cuando a buen seguro no había oído hablar todavía del “fenómeno Facebook”. Más de una década después, el concepto de identidad adquiere una nueva dimensión por medio de la expansión global de la red de redes.
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A pesar de la magnitud inabarcable de internet el objetivo que busca la mayoría de los jóvenes no es establecer contacto con extraños sino ampliar y reforzar sus relaciones y amistades que ya mantienen en la vida real. Las plataformas locales como Skyrock (Francia), StudiVZ (Alemania), Hyves (Holanda) o Xianonei (China) ganan terreno en detrimento de las más extendidas porque permiten una interacción más cercana y homogénea favorecida por otros factores como la lengua y los propios contenidos a los que dan acceso. La reafirmación del yo es una vez más un resultado esperado por sus participantes que tratan de acercarse a su personalidad ideal.
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Pero el reverso de la moneda esconde un efecto contraproducente. La convergencia de la identidad real con su proyección digital en los ámbitos locales puede suponer un serio problema dada la escasa protección a la que está sujeta la información personal que introducen los internautas. Un peligro que muchos no tienen en cuenta y que podría volverse en su contra si es esa información es usada en los procesos de selección laboral o incluso como fraude identitario. Las agencias de protección de datos han puesto el grito en el cielo contra los responsables de estos “círculos de socialización” para que informen a sus usuarios de los peligros que corren y para que cuenten con su consentimiento expreso. Mientras tanto, según los informes de los investigadores de la UCLA, un elevado procentaje de los padres no saben a que activiades se dedican sus hijos cuando utilizan estas revolucionarias herramientas de interconexión.
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Horas y horas delante de un ordenador con la intención de construir la imagen personal que mejor se refleje en el perfil social que verán los demás. Así es la rutina diaria de millones de personas en todo el mundo. Internet es hoy la misma respuesta complaciente que los hermanos Grimm daban a la madrasta de Blancanieves a través del espejo mágico para satisfacer sus ideales narcisistas. En el reino de las redes sociales todos quieren ser los más bellos aunque solo sea a través de su álter ego virtual. Ahora más que nunca, gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación, los cuentos de hadas se hacen realidad.

23 noviembre 2008

Los mundos infinitos de Paul Auster


La última obra de Paul Auster, Un hombre en la oscuridad (Man in the dark), propone entre las múltiples historias que se entrelazan en su trama la vieja y apasionante teoría de los mundos paralelos o infinitos como hubiera afirmado Giordano Bruno en sus teorías heliocéntricas en las que refutaba la idea de la infinitud del universo antes de ser acusado de blasfemia y herejía para finalmente ser ajusticiado en la hoguera allá por el año 1600 en el Campo dei Fiori de Roma.

El filósofo italiano, citado en la obra de Auster, defiende en sus escritos la existencia de múltiples sistemas solares similares al nuestro que existían paralelamente como subconjuntos de un todo supremo que en aquella época (siglo XVI) insisitían en llamarle Dios. Más de cuatrocientos años después de aquellos debates teológicos sobre la inmensidad, el Príncipe de Asturias de las Letras en 2006 habla, en su último libro, de las "inmorales" teorías de Bruno y de paso de una reveladora versión de la política norteamericana de los últimos tiempos.

El hilo principal de la historia transcurre en Vermont (Nueva Inglaterra) en donde Auguste Brill, un escritor retirado, se recupera en la casa de su hija de un accidente de coche. En las largas noches en las que nunca consigue conciliar el sueño comienza a inventar una historia en su cabeza que lo abstrae de sus dolores y del recuerdo de su esposa fallecida. Comienza aquí una segunda historia, un mundo paralelo, en la que un nuevo protagonista llamado Owen Brick vive en unos Estados Unidos inmersos en una sangrienta guerra civil en la que los ciudadanos se enfretan entre si en dos bandos claramente diferenciados. Eso sí, en esta nueva América, la guerra de Irak nunca ha acontecido y las las torres gemelas siguen en pie en el centro neurálgico de Nueva York.

Pronto ambas tramas se entrelazarán con otras pequeñas narraciones de los personajes en las que se cuentan pasajes anteriores de sus vidas. En el trasfondo, una crítica velada, Estados Unidos se autodestruye a si mismo en una lucha contra ellos mismos. Así se despliegan dos novelas simultaneas, dos mundos diferentes en los que también habrá espacio para el amor, la traición y sobre todo para la fantasmagórica visión de un mundo sincrónico en el que las cosas que se daban por sentado han tomado caminos y provocado consecuencias distintas.

Las profecías de Giordano Bruno se cumplen en las poco más de doscientas páginas que la editorial Anagrama puso en las librerías españolas a principios de septiembre. Uno puede aventurar, tras la lectura, que existen tantos universos como hombres conviven y se destruyen en la faz de la Tierra y de tantos otros planetas desconocidos en los que quizás un individuo sin nombre ni rostro haya imaginado alguna vez un mundo curiosamente muy similar al que conocemos.

Así comienza el relato de Auster: Estoy solo en la oscuridad, dándole vueltas al mundo en la cabeza mientras paso otra noche de insomnio, otra noche en blanco en la gran desolación americana.

PD: Para saber más sobre Paul Auster y su obra existe un blog de referencia en ¡Esto es Brooklyn!

19 noviembre 2008

Después de todo...se hizo la luz

Algunos acontecimientos cambian el mundo de manera irreversible. El 11 de septiembre de 2001 fue uno de esos días oscuros en los que el despertador no tenía que haber sonado. El terrorismo atentaba gravemente contra New York, contra el imperialismo estadounidense y contra el corazón de cada persona. Después de aquello...el futuro que nos espera ya nunca será el mismo.

A raíz de la caida de las Torres Gemelas se promovieron numerosas iniciativas en recuerdo a las víctimas del World Trade Center. Una de ellas fue el rodaje de una película colectiva compuesta por 11 cortometrajes dirigidos por 11 directores diferentes y de una amplia diversidad cultural. La cinta fue divulgada con el título alusivo de 11´09´´01 Once de Septiembre. Fue un mensaje de paz, una mirada tranquilizadora a un mundo desvocado.

Sean Penn fue el director de uno de aquellos cortos con el que quiso, en poco más de 11 minutos, transmitir un sentimiento de dolor por la perdida y de esperanza para el resto del camino. Un relato magnífico encarnado por Ernest Borgnine, uno de esos secundarios de lujo del Hollywood de antaño, que dice que incluso desde la repulsividad hacia los crímenes más atroces también queda lugar para la poesía y para la memoria.

El mundo se derrumbó en aquel 11 de septiembre. Desde entonces tenemos la firme obligación de construir desde el centro de la gran ciudad una nueva aldea global sin sombras que marchiten el viejo y trasnochado ideal de vivir en paz algún día. Entonces...se hará la luz.

26 octubre 2008

Al fin el tiempo se deja atrapar

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Las tornas han cambiado. Esta noche el tiempo se detendrá durante una hora. Por fin los soñadores tendrán (o tendremos si se tercia) para sí sesenta minutos de libertad comprimida en los que poder romper los barrotes de la realidad y volar libremente por las nubes de papel maché que se dibujan en sus ensoñaciones de almohada. En un descuido en cadena de todos los relojes del universo los números se han vuelto locos provocando un error en la irremediable y constante suma de segundos. Por una vez, la cuenta no sale, una más en tiempos de crisis, y el continuum espacio-tiempo pierde la partida en favor de los pobres de espiritu. No siempre gana la banca y menos, recalco, en época de vacas flacas.

De modo que esta madrugada cuando sean las tres volverán a ser las dos. Una hora de la que no hay que rendir cuentas ante el tribunal del tiempo perdido y en la que se pueden hacer cosas increibles, siempre y cuando, uno sepa aprovecharla como es debido.

- ¿Qué haría usted en una hora?, dice una bronca, profunda y llena de matices voz en off que parece venir del cielo (la de Constantino Romero sería un gran ejemplo)

- Yo...eh...mmm, no se. Quizás dormir un poco más por la mañana, responde titubeante un hilo de voz suave que se escucha a lo lejos en la medianía.

Craso error, amigo lector. ¿Cuantas batallas se habrán perdido en la antigüedad por culpa de las emboscadas de las sabanas traicioneras?

- Aprovecha esa hora de más para calentar el alma y trata de buscar respuestas sencillas para preguntas sencillas - ¿Cuantas cosas caben en una hora? -, replica la voz profunda que emergía de las nubes de papel de colores que decoran el techo de nuestras habitaciones.

No soy muy dado a hacer caso de voces que aparecen de la nada pero esta noche haré una excepción y cuando sean las dos habrá una luz prendida en mi mesilla y una cuenta a punto de empezar.

Buenas noches!

PD: Que mide el tiempo sino movimiento...esta noche nos regala una hora de ventaja en la que el despertador corre a nuestro favor.
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25 octubre 2008

Literatura en cada lavabo

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Las musas no siempre llegan en los momentos más adecuados. Hay situaciones en las que la mayoría hubiese preferido quedarse a solas con su intimidad y contarle a ella, solo a ella, las inquietudes encerradas en lo más profundo de sus fantasías, prohibidas para el resto de los comunes. Otros, poetas atrevidos, filósofos audaces, escritores en ciernes, comensales descompuestos o simplemente individuos aliviados encuentran en ese espacio reducido, personal y extravagante el lugar idóneo para dar rienda suelta al galope de sus plumas expectantes y deseoasas de contarle al mundo aquello que solo se puede contar desde el atril (vease puerta, azulejo u otros enseres del excusado) que proporciona el único recoveco del universo en el que uno puede ser uno mismo sin necesidad de antifaces ni paños calientes.

La inspiración aparece, suscriben los libros, en contextos inesperados en los que el autor añade sobre la tinta lo mejor de su ser con el afan de compartir sus pensamientos, perspectivas o sentencias con otros que más tarde leeran con entrega y compromiso su creación sobre el lienzo improvisado de la pared.

Mientras desde el furibundo torbellino de ideas deshechadas que se van por el retrete se observa, allá en lo alto, las composiciones poéticas más estremecedoras, la crítica política más desgarrada y como no los despropositos más infundados que permaneceran para siempre en la memoria y en el imaginario colectivo de todos cuantos en algún momento han puesto todo su esfuerzo, no solo en sus nalgas, sino también en el recuerdo de los que antes se han dejado llevar por el frangante aroma de las musas en su afán por contar lo que no está escrito mas que en los resquicios inocentes de cada lavabo.
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PD: Mis más sinceras excusas para todos aquellos que se hayan visto ofendidos por romper con esta oda a los escritores frustrados el encuentro mágico que solo los baños nos dan con nosotros mismos. En mi favor diré, que nos os queda otra que disculparme porque lo dicho ha sido escrito, en previsión, desde un excusado.

Atentamente:

Un escritor frustrado
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31 agosto 2008

Babel: el cielo puede esperar

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Se cuenta en las sagradas escrituras que, una vez, hace miles de años los hombres quisieron tocar el cielo con la yema de sus dedos. Pensaron que si construían una torre más alta que las nubes alcanzarían las estrellas y verían desde las alturas las inmensas llanuras de la creación.
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Cuando solo faltaba por colocar la última piedra de aquel sueño desafiante, la confusión se adueñó de sus lenguas y desarticuló las palabras que antes de su absurda avaricia los había convertido en un pueblo.
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Desde entonces la tierra se fragmentó en mil pedazos independientes, separados por trozos de tela coloreados por viejos ideales y prejuicios del pasado. Lo que antes había sido una mirada conjunta hacía el horizonte se transformó de repente en un inmenso océano de lagrimas amargas y ojos que no quieren ver más allá de sus pies. Las bajezas más miserables del hombre naufragaron, sin remedio, a la deriva de un mundo que pierde el rumbo cada vez que gira sobre si mismo.

Pero no todo está perdido, al menos no mientras tu risa siga significando lo mismo en tus labios que en los mios, lo mismo para cualquier persona ya sea del norte o del sur. Al final, a pesar de que nuestras voces suenen diferentes todos tenemos un nudo que nos ata a la vida y que nos hace iguales.
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Hemos construido torres muy altas en busca de un universo infinito en el que vivir en paz pero hemos fracasado estrepitosamente desplomando, sobre la tierra quemada por la pólvora de nuestras disputas, los valores que nos hacen humanos.
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Hay esperanza, pero las respuestas de tantos interrogantes están cifradas en el código secreto que marcan los latidos de los millones de corazones que pueblan el mundo. Ahora solo falta que alguién, aquí en la tierra, sepa escuchar la melodía que después de todo nos hace irrepetibles.
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Mientras tanto, el cielo puede esperar.
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07 junio 2008

Palabras en la inmensidad

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Pasan y pasan los días y el descansillo de los cobardes sigue lleno de sueños rotos. Sentado en un escalón torcido de una escalera que no lleva a ninguna parte, sigo esperando a que alguien me diga porque demonios hoy tampoco tuve agallas para decirselo. "No pasa nada". "Mañana se lo digo".
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Y así día tras día. "La próxima vez, no se me puede escapar". Pero la próxima vez no es más que un calco repetido de la primera y ésta una mala copia de la última vez en que llegué el último en la carrera de la valentía. Y todo por ser un cobarde, escondido en una escalera de caracol que da vueltas y vueltas alrededor de la conciencia, para terminar siempre, en el mismo escalón torcido en el que se detienen todos los pusilánimes inseguros.
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Puede que sea verdad que la eternidad también tenga un límite en algún lugar o en algún instante. Entonces, debo darme prisa. Se que algún día por desgracia, será demasiado tarde para volver, a sentarme y contar las letras necesarias que habrían hecho que todo fuese diferente. Casi siempre la cuenta perfecta sale con dos palabras. Simplemente dos vocablos habrían sido suficientes para cambiar el mundo de haber sido pronunciadas en el momento justo y por la persona adecuada. Pero la irreverente impuntualidad de las palabras sigue destrozando ilusiones que mueren antes de ser concebidas.

Sueño con un día en el que, aunque sea necesario revolver el orden confuso de toda la inmesidad y dejarlo patas arriba, quizás encuentre las palabras exactas (mágicas) que necesito para romper con esta espera interminable de silencio en la escalera. Y entonces me decidiré por fin. Me levantaré, me tropezaré en el último escalón y después de olvidar por un instante que soy un cobarde y de sentirme realmente estupido, justo antes de salir corriendo ... entonces cogeré aire ... y temblando se lo diré con solo dos palabras.

Espero que para entonces, no sea demasiado tarde. La eternidad no puede esperar.
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02 junio 2008

La ruta natural

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Este domingo que ya se termina, tuvo para mí una tarde muy agradable y en compañía. Mi hermanita, esa a la que tanto quiero y necesito y a la que tan pocas veces se lo digo o se lo demuestro, estuvo conmigo. Entre melodías italianas y viejos recuerdos pasamos una tarde tranquila y con sabor a capuccino, viendo como al otro lado de la ventana en este mes junio veraniego sigue lloviendo.

Como siempre de esa imaginación desbordante que la caracteriza surgieron muchas y variadas recomendaciones que no dejan de sorprenderme. Sobre todo una. Un cortometraje genial que en 10 minutos consigue tirar por la borda cientos de años de investigaciones y creencias populares para establecer que, al final, el ritmo de la vida estaba equivocado. ¡Estábamos todos locos!

El corto en cuestión se tiutla, "La ruta natural", y puedo decir con orgullo que el personaje principal se llama como yo, bueno en realidad al revés que yo: Divad. Se trata de un film de Alex Pastor con el que ganó el Festival de Sundance en el año 2006. Una verdadera obra de arte.

En esta pequeña historia la vida funciona totalmente al contrario de lo que conocemos y a lo mejor es así como debería de ser ¿por qué no? Una vida en la que en lugar de robarnos la cartera nos metiesen de vez en cuando unos cuantos billetes en el bolsillo trasero ¿pero para que serviría el dinero, entonces? Cubos de basura que en vez de recoger desperdicios, nos proporcionasen en cada ocasión aquello que necesitásemos, ¿A caso no sería una vida mejor? Guerras que dan vida y enfermedades que siempre se curan...

Una vida en la que, a medida que pasan los años, en lugar de ir perdiendo algunas facultades de viejitos las fuésemos recuperando poco a poco hasta volver de nuevo a la niñez. Tartas con menos velas en cada cumpleaños. Rostros con menos arrugas. En fin, una vida del revés en la que por fortuna o por desgracia siempre hay un mismo final en el que todo desaparece y solo quedan los recuerdos de lo que ya pasó. Un buen ejemplo es el título mismo de este cortometraje extraordinario que resulta lo mismo leerlo de derecha a izquierda que de izquierda a derecha "La ruta natural".

Depués de todo, el ser humano es una máquina excepcional de la que todavía nos queda mucho por aprender y descrubir. Independientemente del velo de ignorancia que nos envuelve, la vida seguirá siendo bella e irrepetible ya sea de atrás para adelante o viceversa. La ruta marcada está para romperla. Lejos de las desgastadas preguntas existenciales de a donde vamos o de donde venimos, lo que siempre importa es ese tiempo maravilloso que hay entre el principio y el fin en el que estás tu y en el que estoy yo. Ese periodo de incertidumbre en el que todo parece tener sentido y en el que nos hemos conocido creyendo que el tiempo se sucede en la dirección correcta. Al menos eso es...lo que nos han dicho.

"Sueño con un mundo al revés, un mundo marcha atrás"
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04 mayo 2008

El mercadillo de las oportunidades (II parte)

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Tradicionalmente, la actividad comercial se desarrolla entre las 9:00 de la mañana y las 15:00 de la tarde. Como ya se mencionó, en el rastro se puede encontrar de todo, pero si hay un producto típico de este mercadillo al aire libre esas son las mercancías viejas y extrañas, rarezas y los objetos variopintos. Adaptando, el dicho popular de “si algo no está en El Corte Inglés, no existe”, deberíamos decir que “si algo no se vende en El Rastro, es que no se ha inventado todavía”.

Pero en este mercado de ocasión no solamente hay lugar para comprar y vender sino que en pleno siglo XXI todavía queda un pequeño rescoldo para el trueque. Resulta curioso ver como padres e hijos madrugan para ser los primeros en llegar a la plaza y poder intercambiar con otras familias los cromos repetidos de la liga de fútbol o cambiar con otro niño la última entrega de un coleccionable que por fin permite terminar la colección. Las satisfacciones y los vítores de los que han hecho un buen canje se mezclan con las decepciones y las contraofertas de los que se van descontentos esperando a que llegue el próximo domingo en busca de un mejor negocio y en el que todo vuelve a comenzar.

Aunque la inquebrantable ley de la oferta y la demanda no lo quiera, El Rastro de Madrid es mucho más que un centro comercial en plena calle. Este entramado de calles constituyen, también, un cuadro de costumbres de la sociedad que nos envuelve pintado con temperas de lenguas particulares y regateos universales. Madrileños vestidos de chulapos ofreciendo dulces de barquillo, ancianas tocando el organillo, extranjeros vendiendo “discos pirata” a mitad de precio o Hare Krishnas haciendo honores a su fe son las pinceladas coloristas de un lienzo que dibujan miles de personas cada fin de semana.

Así es el ajetreado Rastro de Madrid. Un ruidoso lugar de encuentro en el que cada tenderete engalanado con ofertas imposibles y artículos exóticos esconde una oportunidad para el cliente. Una ocasión irrepetible para conseguir ese libro viejo olvidado que nunca encontraste, ese póster de los Beatles que siempre quisiste o esos pantalones hippies que ya no se muestran en los escaparates de la Gran Vía.

Sólo en “el mercado de las oportunidades”, abiertos domingos y festivos, hasta fin de existencias.
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02 mayo 2008

El mercadillo de las oportunidades (I parte)

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El que no ha madrugado una mañana de domingo para visitar el rastro, definitivamente no ha estado en Madrid. Y si no que se lo digan a Joaquín Sabina que no hace muchos años nos cantaba, con su voz rota y con la frente marchita, que iba “cada domingo al rastro a comprar carricoches de miga de pan y soldaditos de lata”. Y bien que hacía el cantautor jienense, por mucho que el título de aquel disco de los 90 dejase entrever que aquello no era más que una mentira piadosa.

Si hay algo que no está todavía en el stock de las modernas tiendas del centro o que definitivamente está descatalogado en los establecimientos del mercado de Fuencarral, seguramente se pueda comprar, a buen precio, en alguno de los miles de puestos (3500 según la normativa municipal) que se amontonan en domingo y en fiestas de guardar por la calles que conforman la zona de La Latina, el centro histórico de Madrid.

El origen de El Rastro está en los siglos XV y XVI cuando algunos mataderos y curtidores de pieles se asentaron en esta zona de las afueras de la Villa de Madrid. Poco a poco, con el paso de los años y de los siglos, enclaves como la Plaza de Cascorro o la Ronda de Toledo se convirtieron en verdaderos centros mercantiles gracias a la llegada de otro tipo de comercios dedicados a la venta de productos muy diversos. Hoy en día El Rastro sigue siendo un punto de encuentro obligado entre compradores y vendedores.

Pero, ¿Por qué un mercadillo ambulante recibe el nombre de “rastro”? La respuesta, según dicen, está en sus comienzos. Hace cientos de años había varias curtidurías en torno a la calle Ribera de Curtidores que estaba próxima al matadero que se encontraba en la ribera del Río Manzanares, por lo que al transportar arrastrando las reses ya muertas con sus pieles desde el matadero hasta las curtidurías se dejaba en la calzada un rastro de sangre, que no tardaría en dar nombre al mercadillo de las oportunidades que conocemos en nuestros tiempos.

Para el escritor alemán Hans Magnus Enzensberger, el rastro es la última frontera entre Europa y África, y tanto que es así, si tenemos en cuenta la diversidad de culturas de diferentes países y etnias que se dan cita cada mañana de rastro en los aledaños del barrio de Embajadores (distrito Centro) con la intención, siempre, de encontrar curiosidades y gangas, hacer turismo, degustar la gastronomía madrileña o simplemente pasearse por uno de los lugares más representativos de la capital.

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23 abril 2008

A leer, que son dos días

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Hoy es el día del libro. Uno de esos días en los que recibir un libro o una rosa además de un placer es el mejor regalo. En un calendario al que le faltan días para tantas celebraciones, era de recibo, que uno de esas 365 fechas señaladas estuviese dedicada al libro y por extensión a la lectura.

Me refiero a esas lecturas compartidas con la almohada o a esas otras que nos acompañan bajo tierra entre estación y estación. Esos momentos inolvidables en los que un buen libro hace que naveguemos en un barquito de papel por mares de tinta enloquecidos mientras se desatan tempestades de fantasías en nuestra imaginación a la deriva. Y después..., al día siguiente, despertar de ese naufragío tirado en la realidad y esperando volver a zarpar en busca de mil aventuras.

Ai esos libros!...con los que tantos buenos momentos hemos pasado. Esas historias que antes, y yo el primero, detestaba porque algún profesor me había obligado a leer contra mi voluntad pero que me engatusaron cuando descubrí que se podía leer porque sí y no solo por imposición. Si señores, leer es un placer. Leer es viajar a nuevos mundos y vivir experiencias que jamás podríamos imaginar si no nos asomásemos a esa ventana con vistas a la cultura que nos descubre un libro abierto. -
Ahora las nuevas tecnologías los han desbancado de las estanterías
para colocar en su lugar televisiores o fotos de comunión, que seguramente adornan mejor, pero sólo eso. Los libros, quedense tranquilos los nostálgicos, siempre tendrán lugar en el mundo, por iletrados que nos hagan los nuevos tiempos. Si Gutenberg levantase la cabeza...
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En fin, aunque sólo sea por un día, hoy es un día para leer y para dejarse llevar. Aquí os dejo, como homenaje a San Jordi, tres pinceladas de las fabulosas greguerías de Ramón Gómez de la Serna:


- Escribir es que le dejen a uno llorar y reír a solas.
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- El libro es el salvavidas de la soledad.
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- El libro es un pájaro con más de cien alas para volar.


----------------------------------------------------------Feliz día del libro!

15 abril 2008

Aquellos maravillosos años

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Con el paso del tiempo parece que la vida pasa más y más de prisa. Antes, cuando eramos niños deseábamos como nadie cumplir 15 años para regresar a casa más tarde de las ocho y esperábamos con impaciencia los primeros pelos de una barba todavía hoy poco poblada en la mayor parte de los casos, o al menos, en el mío propio.-No hace mucho, unas marcas de tiza en la pared mostraban cuanto habíamos crecido desde el verano anterior y darle un beso en la mejilla a una chica, era algo poco menos que asqueroso.
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Los tiempos han cambiado...y tanto que han cambiado. Llenarse de barro hasta las cejas ya no es tan divertido y aquello que parecía asqueroso y ruborizaba al más pintado se ha convertido en un dulce de ambrosía. Nos hemos hecho mayores, pero ¿para qué?
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Media vida hemos estado con el ceño fruncido, de morros hacía el reloj para que las manijas enloquecieran de una vez y girasen más y más deprisa para que en casa nos tratasen como adultos y la raya de lado que cada mañana pintaba mamá en nuestras cabecitas de niños buenos se convirtiesen, al fin, en los flequillos y tirabuzones rebeldes de los chicos que van al instituto. En un abrir y cerrar de ojos aquellos años pasaron, en los que un día sin saber como dejamos de ser fieles al sueño genial de Peter Pan por dejar que nos embaucasen las modas pasajeras de una juventud cansada de esperar.
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Hoy muchos de aquellos niños, seguimos estudiando, otros ya trabajando y algunos, aunque pocos, tienen ya un firme proyecto de vida para el futuro. Somos todo aquello que siempre habíamos querido ser, pero aún así a veces seguimos mirando de reojo a ese reloj traicionero y pensamos en tener, dentro de unos años, un buen trabajo y en conducir un coche potente...pero, ¿Cuando hemos dejado de ser niños?
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Es una pregunta díficil. Quizás la respuesta pase por no mirar tanto el reloj y olvidarse un poco del tiempo y de la hora que organiza nuestra existencia. Pensar, tal vez, solo en vivir y en disfrutar de cada segundo como si fuese el último. Pero el odioso tic-tac sigue resonando en nuestra conciencia...
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Al fin y al cabo llegar tarde no es tan malo si el camino largo mereció la pena. Se lo dice un impuntual sin remedio.
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¡Que complicado es conformarse con lo que uno tiene! siempre hay algo que, ahora, no funciona pero que cambiará cuando "seamos mayores". Pero, saben que les digo, y les trato de usted porque ya somos "adultos".... les digo, decía, que yo de mayor quiero ser... niño otra vez!
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12 abril 2008

El gen de la discordia

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Un único e insignificante gen de los más de 30 millones que componen al genoma humano ha sido el causante del sufrimiento de miles de personas. Esta es una de las muchas lecturas que se podrían extraer de un reciente estudio desarrollado por investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén que determina la probabilidad de que los dictadores más despreciables en la Historia de la humanidad compartan ciertas características en un gen determinado.

La secuencia de ADN a la que se refieren estos estudiosos es el gen AVRP1 que, como ya se descubrió en 2005, posibilita que una hormona llamada vasopresina actúe sobre las células cerebrales. Esta hormona está asociada a la creación de vínculos sociales y afectivos, lo que significa que cuanta más cantidad de vasopresina concentre una persona, mayor será su tendencia a la generosidad y al altruismo con los demás. El caso contrario se produce cuando en los centros de recompensa de sus cerebros se genera poco placer ante las acciones de este tipo.

La razón por la que déspotas incalificables como Hitler, Mussoloni, Pinochet, Mobutu o Franco hayan desarrollado un grado tan alto de egoísmo y crueldad hacía sus súbditos está en la longitud, más corta de lo normal, de sus genes AVRP1 lo que afectó irremediablemente a su conducta futura en el poder.

Para llegar a esta conclusión, los descubridores de la función de este gen en el comportamiento de los tiranos, diseñaron un experimento económico que llamaron “El juego del dictador”. El ejercicio, desarrollado con 203 estudiantes portadores de este genotipo en sus diferentes versiones, consistió en repartir una cantidad de dinero entre ellos y comprobar si se repetían ciertas particularidades genéticas en quienes estaban menos dispuestos a compartir. El resultado no dejó lugar a dudas: el genoma AVRP1 es “el gen egoísta”.

Richard Ebstein, director de esta investigación, añade que aunque los resultados de este estudio no determinan que la longitud del gen esté directamente relacionada con la ambición y la avaricia si sugieren que existen lazos comunes. Un ejemplo claro es la fortuna que amasó Sadam Hussein con el petróleo o la que colma las arcas privadas del presidente guineano Teodoro Obiang, también gracias al oro negro. En ambos casos las poblaciones sobre las que gobernaban malvivían en la más completa miseria. ¿Es entonces un simple gen el causante de tanta desgracia?

Otros científicos no lo tienen tan claro. Nicholas Bardsley, profesor de la Universidad de Southampton (Reino Unido), discrepa con los resultados de este estudio publicados en la revista “Genes, Brain and Behaviour” de este mes. Bardsley recuerda que hay dictadores que despilfarran el dinero sin miramientos entre las personas de su entorno mientras que por otro lado podrían someter al resto de los ciudadanos del estado a condiciones de extrema pobreza.

El psicólogo español Iñaqui Piñuel, autor entre otros de un libro sobre la perversión del poder (Mi jefe es un psicópata), es aun más tajante y considera que no se debe reducir todo a las anomalías de la información genética. “Puede que en la personalidad de los dictadores haya una base genética, pero tiene que estar influida por las experiencias tempranas de su infancia para que tenga lugar esa transformación en un psicópata” señalaba la semana pasada al diario El Mundo.

Quizás la respuesta más adecuada para esta disyuntiva pase por admitir la interrelación de diversos factores que influyen drásticamente en el desarrollo emocional y afectivo del ser humano. Se suele aceptar entre los entendidos, como hemos visto más arriba, que la herencia genética, que es innegable a cada uno, y el entorno político, social y económico que componen los primeros años de vida de una persona son las bases que sustentarán su crecimiento y su evolución posterior. Aún así y a pesar de los grandes progresos de la ciencia en la secuenciación del genoma humano y en la tipificación de los grupos sociales, tratar de explicar como y por qué una persona puede llegar a convertirse en un dictador es algo que está todavía muy lejos del alcance de las investigaciones científicas y mucho más del entendimiento. No siempre la ciencia tiene respuestas para todo.

Centro de Colaboraciones Solidarias. Universidad Complutense de Madrid.
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09 abril 2008

Buenas noches y Buena suerte

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Hasta no hace mucho pensaba que las cosas en la vida sucedían porque en algún lugar había un guión preestablecido que decía, con pelos y señales que era lo que tenía que ocurrir en cada escena, en cada día o en cada segundo. Una especie de manual de instrucciones que explicaba de manera sencilla que era lo que se suponía que tenía que decir ahora, que carrera tendría que estudiar o si esta noche prefiero macarrones con bechamel o con salsa de tomate. Al fin y al cabo siempre toca pasta...
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En definitiva una hoja de ruta a la que uno siempre podría recurrir, sin compromiso, cuando no recuerde el comentario inteligente que todo el mundo busca en una conversación aburrida o la solución exacta a un enredo sin salida. Un avezado apuntador que nos indique cual era su canción favorita o la fecha de vuestro aniversario con solo mirar de reojo detrás del telón.
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Bien, después de muchos intentos fallidos en buscar y resbuscar entre estanterías polvorientas y cajas de embalaje ese libreto no está. No existe y lo que es peor no hay regidor con quien aclarar las dudas, las dichosas dudas. Así que no nos queda otra que improvisar. -
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Siempre se ha dicho que algo importante en la vida es tener seguridad. Tener empleo fijo, pareja estable, un plato caliente en cada comida etc. pero en los tiempos que corren en los que ya casi nada es de verdad y nada es para siempre es muy importante que los dados jueguen a favor.
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Acostumbrados a intentar controlarlo todo, nos hemos olvidado de que la suerte es un elemento, como otros, esencial en la vida y que no todo está recogido en esa guía de viaje que muchos quisieramos tener para esas veces en que la partida vino mala. Por injusto que parezca a veces tener suerte es la principal diferencia en un mundo alarmantemente mal repartido en esta y en tantas otras cosas.
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En el gran teatro de la vida no hay lugar para ensayos ni presuntuosos decorados y mucho menos para pautas perfectamente hilvanadas en las que se marque el camino a seguir en cada momento. En esta función por fortuna o por desgracia todo es improvisado.
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Buenas noches y Buena Suerte
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27 marzo 2008

Sous les pavés, la plage

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"Debajo de los adoquines hay arena de playa", así rezaba uno de los lemas más repetidos por aquellos intrépidos revolucionarios que un Mayo de hace 40 años decidieron que cambiar el mundo no era un sueño imposible.
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Eran estudiantes, como yo y como seguramente muchos de los que leen este blog. Como nosotros. Soñaban con un mundo diferente sin prohibiciones en el que se respetaran los derechos fundamentales de las personas que algunos países, con el siglo XXI en marcha, todavía siguen empeñándose en despreciar.
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Creían en la igualdad de oportunidades, en la dignidad de las personas... en definitiva creían en la posibilidad de hacer de este mundo un lugar mejor para todos. Pensaron que si levantaban las baldosas de aquel Paris anquilosado se extendería entre sus pies la arena cálida y blanquecina de una playa infinita con vistas a la esperanza.

Luchaban contra el gobierno conservador de De Gaulle, contra el consusmismo occidental, contra el capitalismo, contra el autoritarismo y contra las injusticias de la vieja Europa oxidada y anclada en el pasado. Eran realisatas y por eso exigían lo imposible. Al final aquel Mayo florido se fue para dejar paso a un mes de Junio gris en el que todo seguía igual que antes, igual que siempre. El Mayo del 68 no triunfó, y aquellos ideales revolucionarios se quedaron en el último cajón de la desilusión. Bajo los adoquines no había arena de playa, sólo el hormigón sólido e impasible del esqueleto de un mundo desajustado. El Mayo Francés no cambió nada. ¿O, quizás si?
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Históricamente las consecuencias de aquel hito revolucionario no supusieron más que un dolor de cabeza transitorio a una sociedad acostumbrada a la efervescencia de los tiempos. Pero, algo si cambió en el modo de pensar de aquellos estudiantes con flequillo y pantalones de campana que querían cambiar el mundo. Por primera vez en mucho tiempo, pensaron que las cosas si podían ser de otra manera. Por primera vez, el mundo escuchó el grito en el cielo de los soñadores. Como nosotros...
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Quedan muchos mayos por venir... no todo está perdido ...así que "Commencez par rêver"
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Comiencen a soñar...
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12 marzo 2008

De Madrid a Marrakech: la vuelta al mundo en siete días

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Hace algunos días se cumplía un año de un viaje a un mundo tan distante como cercano. La tierra ya ha tenido tiempo suficiente para dar una vuelta alrededor del sol y 365 veces sobre si misma desde que un grupo de 15 estudiantes intrépidos visitó allá por el mes de febrero de 2007 un país fascinante: Marruecos, el país de las 1001 noches.

Marruecos es un país tan diferente al mundo Occidental que parece mentira que sólo lo separe de España un pequeño estrecho que no cuenta con más de 15 kilómetros. Suficientes, las más de las veces, y en el camino inverso para servir de frontera insalvable entre la miseria y la tierra prometida. Nosotros, en este caso, viajábamos a sabiendas al mundo del que miles de personas sueñan con abandonar algún día. Paradojas de un mundo mal repartido.
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En cuestión de minutos atrás quedaba la vieja Europa y ante nuestros ojos expectantes se abalanzaba la naturaleza indómita del Magreb norte-africano. Tierra de polos encontrados. Las cordilleras del Rif y el Átlas se contraponen con la inmensa llanura desértica que anticipa en su zona más occidental el gran desierto del Sahara. La prisa consumista de Occidente se abre paso en el estilo de vida pausado y anclado en otro tiempo del mundo Oriental. Bajo las coloridas y rasgadas chilabas se esconden pantalones de marca y relojes de oro. Y en los caminos los camellos echan carreras con motocicletas con más de dos ocupantes.

Las viejas medinas encierran en su interior los secretos más íntimos de la cultura islámica entre miles de callejuelas entrecruzadas en forma de laberinto. Rabat, la capital, supone el lazo de unión con la modernidad y con el capitalismo de los países del primer mundo. Mientras, en el tercer mundo, cada frase en árabe, frances o español termina con un dubitativo "Imshala" (si Dios quiere).
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Encantadores de serpientes, platos cocinados con sabrosas especias, tatuajes de gena poco duraderos, refrescos de cola con su leyenda en letras ilegibles, tés de menta en vasos de cristal, hondas caladas de shishas humeantes y regateos de comercio en cada esquina son recuerdos imborrables de un mundo lejano a menos de una hora de viaje.

En la maleta unas descoloridas babuchas de piel de la ciudad de Fez, una postal de las playas de Casablanca y la sensación de haber estado en otra época y en un universo desconocido son testigos impagables que confirman la existencia, hace 366 vueltas, de un viaje de ida al corazón de África: la verdadera tierra prometida.
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08 marzo 2008

Mi humilde opinión

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Hoy es sábado, día tranquilo y pausado en cualquier momento del año sino fuese porque mañana es el día en que España eligirá gobierno para la próxima legislatura. La ruidosa campaña política pliega sus carteles y desmonta los improvisados atriles para dejar lugar al silencio y a la reflexión de los votantes. Queda espacio, entonces, para una reflexión más.
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Es cierto que es mejor no hablar de lo que uno no sabe, y yo de política se más bien poco, pero sirva o no de excepción, sea por descaro o simplemente porque hay libertad, lo que a continuación sigue es mi humilde opinión.

Teniendo en cuenta estas cosideraciones y con este motivo por bandera se desarrolla, en las siguientes líneas, una larga pero variada retahila de enrevesados "no comprendos" que si con el paso del tiempo (y no poco esfuerzo y ayuda) consigo desenredar puede que recupere la fé perdida en la política y, lo que es aún mejor, sepa un poco más, a ciencia cierta, de que hablo cuando hablo de política:

No comprendo porque hay debates televisados en los que solo participan dos fuerzas políticas cuando son muchos más los partidos políticos que presentan sus candidaturas en las elecciones generales. Es cierto que en este caso, tanto PSOE como PP son las dos fuerzas más votadas en España y por lo tanto más representativas pero aunque "dos" sea un número plural no es, ni mucho menos, sinónimo de pluralidad política.

Sería bueno terminar de una vez por todas con la oxidada partición de las dos Españas que tantos disgustos nos ha dado a lo largo del tiempo. Quizás esa hendidura, que nos divide por la mitad, sea el hueco perfecto para enterrar el "hacha de guerra" de una vez por todas y mirar al futuro todos juntos.

No comprendo porque el panorama político se hace obligadamente bipartidista impidiendo la irrupción en el abanico ideológico de otras propuestas que sin duda enriquecen la democracia de la que todos somos participes. Paradógicamente, luego, es a través de las coaliciones con otros partidos más pequeños cómo las grandes fuerzas políticas acceden al poder en ausencia de una mayoría absoluta en su favor.

No comprendo que es eso del "voto útil". Pienso que cada uno debe votar al partido que crea conveniente y de acuerdo con sus ideas, queriendo así que su opción gane las elecciones y no que otros no las ganen. Es posible que el, ya mencionado, bipartidismo tenga algo que ver en esto.

No comprendo porque cuesta un millón de euros, en cifras redondeadas, organizar un debate cara a cara entre dos candidatos a las elecciones. Creo sinceramente que se podía hacer lo mismo mucho mejor y por menos dinero, pero partiendo de que cada una de las sillas que ocuparon en ambos debates José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy costaba alrededor de 1.000 euros, empiezo a entender lo desorbitado de la cuenta.

No comprendo que en las campañas electorales se hagan propuestas irreales que solo buscan ser más atractivas que las del rival a la hora de engatusar al votante, poco importa que después se cumplan o no.

No comprendo porque el revuelo mediático que se organiza en torno a los procesos electorales es capaz, en muchas ocasiones, de eclipsar las ideas y propuestas de verdad en favor del puro espectáculo y la confrontación eterna.

Y tampoco comprendo que mañana nadie tenga un momento libre para acercarse al colegio electoral que le corresponda y ejercer su derecho y su libertad de elegir a unos a otros o a ningunos.
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En definitiva, hay muchas cosas que no comprendo pero espero que dentro de poco tiempo pueda empezar a entender. Eso sería una señal de que las cosas están cambiando.
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07 marzo 2008

Elecciones Generales España´08

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El 9 de marzo está cada vez más cerca. Pronto los españoles tendremos que asisitir a una nueva cita con las urnas en la que se decidirá cual será la hoja de ruta a seguir para los próximos cuatro años. En las últimas semanas desde el comienzo de la campaña electoral las ofensivas de los políticos se han intensificado en busca del voto de ese misterioso votante indeciso que todos tratan de convencer para que se una a los cánticos de cada partido. Después de los mítines, los debates, los anuncios publicitarios, las tertulias y los sondeos será el momento para que cada uno decida libremente quien quiere que sea su representate en el gobierno de este país.

Pero antes de ese momento, que se repite normalmente cada cuatro años, han pasado muchas cosas. Muchos hombres y mujeres han dado la vida a lo largo de la historia de España para conseguir que un domingo cualquiera de marzo todos tengamos la opción de elegir. Mucha sangre, sudor y lágrimas se han vertido y derramado en favor de la democracia y de los derechos personales del individuo. Mucho esfuerzo ha costado que, el 9 de marzo de 2008, votar sea un derecho y no un privilegio.

Por todo ello y por muchas más cosas que seguramente se escapan a estos renglones, el próximo domingo todos tenemos que votar independientemente del color de la papeleta. Porque esa es la única manera de demostrar que existe la libertad y de afirmar que lo verdaderamente importante en el sistema político no son los partidos ni los propios políticos sino las personas.

Da igual que uno vote "con cabeza y corazón", como dicen unos o "con todas tus fuerzas" como indican otros. Lo único importante es votar con convicción por la opción que cada uno considere más acertada y celebrar que después de tanto sufrimiento y de tanto rencor, tenemos la suerte de vivir en el periodo democrático más longevo que ha conocido este país. La libertad ya no es una utopía.

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03 marzo 2008

La banda sonora de un lunes cualquiera

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Si ayer todo se teñía de blanco y de negro, hoy sin más explicación, la luz rebota contra la tristeza y despliega, para mi, un millón de colores que se mezclan en brillos imposibles que solapan los malos augurios del pasado. Hoy todo parace más bonito. Y todo por un pequeño detalle que hace que hasta el corazón más solitario tenga compasión y levante la vista al cielo. Porque merece la pena. De verdad que si.

Una canción, que hace que se me pongan los pelos de punta, y que por mucho que la escuche consigue emocionarme una y otra vez. Es un clásico en la banda sonora de mi vida, y como tal, vuelve a sonar fuerte y a ser número uno en este lunes de marzo, para decirme al oído que algo se puede hacer todavía y que no todo está perdido.

Como nota explicativa, diré que "We are the world" es una extraordinaria canción escrita por Michael Jackson y Lionel Richie en 1985, producida por Quincy Jones y grabada por un gran grupo de músicos famosos formado especialmente para la ocasión que se denominó Usa for Africa (United Support of Artists for Africa). La grabación de la canción se realizó el 28 de enero de 1985 y fue publicada el 7 de marzo del mismo año por el sello Columbia Records. Los beneficios obtenidos por la canción fueron donados a una campaña humanitaria para intentar acabar con la tremenda hambruna que en asolaba a Etiopía en aquellos años.

Entre aquel gran repertorio de grandes voces de la música se encontraban nombres como los de Ray Charles, Bruce Springsteen, Paul Simon, Stevie Wonder, Tina Turner, Billy Joel, Bob Dylan, Cyndi Lauper o Diana Ross.

Un canto a la vida que pone música y letra a esos momentos en los que hace falta un empujón más para seguir adelante. ¡Que la disfrutéis!

We are the world


There comes a time When we head a certain call When the world must come together as one There are people dying And it's time to lend a hand to life The greatest gift of all.

We can't go on Pretneding day by day That someone, somewhere will soon make a change We are all a part of God's great big family And the truth, you know love is all we need.

We are the world We are the children We are the ones who make a brighter day So let's start giving There's a choice we're making We're saving our own lives It's true we'll make a better day Just you and me.

Send them your heart So they'll know that someone cares And their lives will be stronger and free As God has shown us by turning stone to bread So we all must lend a helping hand.

We are the world We are the children We are the ones who make a brighter day So let's start giving There's a choice we're making We're saving our own lives It's true we'll make a better day Just you and me.

When you're down and out There seems no hope at all But if you just believe There's no way we can fall Well, well, well, well, let us realize That a change will only come When we stand together as one.

We are the world We are the children We are the ones who make a brighter day So let's start giving There's a choice we're making We're saving our own lives It's true we'll make a better day Just you and me.

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02 marzo 2008

Viaje al interior de uno mismo

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Si un deseo me fuese concedido, hoy, quisiera volar muy muy alto y escapar, planeando entre corrientes de viento racheado, del ruidoso bullicio del Madrid de los taxis ocupados y de las sonrisas apagadas. Y si, desaparecer por un tiempo. Un tiempo que utilizaría para subir al desvan de mis sentimientos y recuerdos para poner orden y tranquilidad en el caos más absoluto de mi memoria.

Pero este mundo gira cada vez más y más deprisa y el tiempo sigue pasando y por mucha terquedad o defensa que uno ponga, eso, desgraciadamente seguirá siendo igual. Como dicen algunos "no se pueden poner diques al mar". Harto de combatir, hoy me iría, sin dudarlo, con la primera locura que se me ocurriese hasta el fin del mundo si hace falta. Lástima, que las ideas suicidas y los acompañantes para viajes imposibles se quedaron, quien sabe si para siempre, en un cajón olvidado y lleno de reproches de ese desvan en el que hoy, más que nunca quisiera estar. Pero hoy no estoy ni para mi mismo.

Quizás, si pronto lo visito, me encuentre rodeado de estanterías llenas de polvo y cajas precintadas repletas de viejas ideas inconclusas, de prioridades descartadas o de recuerdos borrosos de un pasado que muchos días hecho de menos. No lo sé. Pero creo que de momento será un apunte importante de mi agenda de tareas pendientes que espero cumplir lo antes posible. Allí, en una página llena de tachaduras y subrrayados, entre obligaciones y quehaceres diarios, aparecerá en letras torcidas y diminutas una frase que me recordará que tengo un viaje pendiente, un viaje al interior de mi mismo.

Sería fantástico que el mundo se detuviese por un instante y que todo permaneciese congelado, al menos durante unos segundos, para poder llenar los pulmones de aire renovado y pensar que todo tiene realmente sentido. Pensar que todo va bien y que nadie va a hacerme daño. Que no pasa nada si me equivoco. Que no hay preocupaciones infinitas porque siempre habrá unos brazos tendidos que me darán calor cuando tenga frío y que me arroparan cuando tenga miedo.

Pero la vida se hace cuesta arriba, cuando ya no quedan abrazos para ti y nadie te espera en ningún lugar. A veces nada tiene sentido y sin embargo el detalle más insignificante puede hacer que la vida vuelva a ser maravillosa.

Hoy quise volar al interior de mi mismo, pero cuando llamé a la puerta ya no quedaba nadie dentro para abrazarme. Quizás la próxima vez que haga un viaje tan largo, haya alguien esperando con una caricia y una taza de aire fresco para regalarme.
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- Mientras tanto el mundo no ha parado de girar -
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24 febrero 2008

El continente asiático: el basurero tecnológico del siglo XXI


Miles de toneladas de deshechos electrónicos llegan cada día a países como China, Pakistán o la India para convertirse en gigantescos vertederos de tecnología obsoleta. Allí los aparatos que pueden ser reparados se venden en el mercado negro o en tiendas de segunda mano y el resto es enviado a fábricas de reciclaje ilegales. Es el negocio de la e-basura.

Mujeres y niños trabajan en condiciones inhumanas para extraer los materiales que todavía tienen valor: cobre, hierro, silicio, níquel y oro en pequeñas cantidades son los tesoros que se esconden entre los desperdicios tecnológicos de occidente. El reciclaje es un gran negocio para los habitantes de los barrios más deprimidos de las grandes ciudades del sur asiático. La capital de la India, Nueva Delhi; Karachi, en Pakistan; o Guiyu en la provincia china de Guangdong son algunos de los lugares de destino para los 40 millones de toneladas anuales de basura electrónica que produce el mundo.

Eliminar esta chatarra es un proceso costoso y altamente contaminante si no se utiliza la tecnología adecuada. Los dispositivos electrónicos contienen niveles muy altos de componentes químicos como plomo, cadmio o mercurio que pueden acarrear graves problemas de salud tras una exposición prolongada. La falta de regulación y los bajos costes laborales son los intermediarios que habilitan este sucio negocio.

Cientos de personas trabajan en fábricas de desmontaje y procesamiento de estos residuos. Suelen ser talleres familiares, sin el equipamiento pertinente para desarrollar el proceso con seguridad y extraer los materiales reutilizables. Utilizan métodos manuales muy precarios, que implican el contacto directo de los trabajadores con substancias tóxicas lo que acaba por reportarles enfermedades respiratorias, pérdidas de memoria, problemas hormonales que derivan en dificultades de aprendizaje e incluso cáncer en el peor de los casos.

Samir, es un niño de 12 años que vive en uno de los miles de talleres clandestinos que se amontonan entre las callejuelas de Silampur, un barrio musulmán al norte de Nueva Delhi. Cuando quedó huérfano fue adoptado por el dueño de un pequeño taller ilegal de reciclado en el que trabajaba su padre antes de morir. Desde entonces su vida discurre en un cuarto oscuro, de pocos metros, rodeado de montañas de deshechos, cables y carcasas. La suerte que le ha tocado vivir a Samir en Silampur, es la misma que la de más de 100.000 personas en todo el continente.

La viabilidad de este negocio es administrada por mafias organizadas que coordinan todo el sistema desde ambos lados. Aún así nadie ve nada. El consumismo desaforado occidental es alimentado por el boom tecnológico y económico que envuelve a los países desarrollados de Europa y Norte América en el que se elaboran productos con una vida útil cada vez más reducida. El reverso de la moneda está en los países subdesarrollados de Asia en donde el reciclaje supone una vía de escape a la pobreza para muchas personas. Para la gente pobre no hay otra opción: “Se que un día moriré por este trabajo, pero o muero por ello o muero de hambre” dice un ex campesino que gana dos euros al día, el doble de lo que obtenía en el campo.

Las posibles alternativas a esta realidad comenzaron en 1989, con la firma del Convenio de Basilea según el que más de 120 países se comprometían a garantizar un control exhaustivo de las exportaciones hacía las naciones subdesarrolladas y a promover legislaciones más efectivas que defiendan una gestión responsable de los residuos. En 2008, esas soluciones, no son suficientes. No, cuando los mayores productores de e-basura como Estados Unidos o Rusia siguen sin estampar su rubrica en el contrato vitalicio que nos une con el medio ambiente. No, cuando en la Unión Europea muchos firmantes de aquel tratado no lo han ratificado.

El futuro pasa ahora por la cooperación entre países y sobre todo por la concienciación individual de cada ciudadano. El mundo “artificial” en el que vivimos, compuesto por dispositivos manufacturados y cables pelados que nos conectan con la modernidad, amenaza con apagarse algún día y convertirse en un basurero de un tamaño estratosférico. Hacer que este planeta vuelva a funcionar es posible pero sólo si todos pulsamos convencidos el mismo botón de encendido.


Centro de Colaboraciones Solidarias. Universidad Complutense de Madrid.

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10 febrero 2008

Próxima estación: Esperanza

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Hay días en los que apetece poco, levantarse de la cama y subirse al frenético tren de cada día, que nadie sabe a donde va, pero que como dicen algunos, sólo pasa una vez. Es verdad. Jamás desde el principio de los tiempos hubo un día al que algún avezado contable le pusiera de nombre 10 de febrero de 2008, pero si eso sirve de poco, baste con saber que por muchas arrugas que tengamos nunca en la vida oiremos hablar de un día que vendrá que atienda a ese apellido. Solamente hoy, en primicia, es 10 de febrero de 2008.

Aún así, a veces no es suficiente. El sol de la mañana golpea en la ventana con sus rayos calidos y alargados. Pero no. Hay días en que puede que pasen trenes y trenes cargados de ideales, de sueños o de posibilidades, que no. Las sábanas se adhieren y se arremolinan tanto alrededor del cuerpo que es imposible separarse de ellas. A veces se está tan bien en la estación de "cinco minutos más" que no apetece hacer las maletas. Al fin y al cabo ¿a donde voy a ir?.

Esa pregunta se repite mucho en las cabezas desordenadas. ¿Y después que?. En fin después, nada. Es curioso como uno piensa y proyecta su vida tanto y de tantas maneras en el futuro que se deja olvidado el presente en el pasado. Resulta extraño, pero eso, por mucho que digan, no es vivir. Sólo esperar. Quizás, en esa estación, de la que hablábamos al principio. Y mientras tanto, otro tren repleto de viajeros y de ilusiones acaba de partir. Pero yo, no compré pasaje. De nuevo en tierra, en pijama y con cinco minutos menos.

Y aquí sigo, envuelto en sudores, tratando de recordar una buena escusa que me diga porque hoy tampoco me pude despertar. Y no es facil, tener siempre una buena respuesta que me deje sin preguntas. Simplemente una frase tan celebre como cobarde..."Vuelva usted mañana".

Y al día siguiente allí estaba, a primera hora con las marcas de la almohada en la cara y con el pijama de rayas esperando contestación. Sólo un timido "Lo siento, más suerte la próxima vez".

Llega un momento que uno ya se cansa de esperar y de escuchar disculpas inútiles. Entonces, abro los ojos, respiro hondo y si, hoy si. "Queda un billete en el último tren". No mañana, ni el mes ni el año que viene, en realidad tampoco hoy. Sino...ahora, a la una y veintidos minutos de la noche del 10 de febrero de 2008, aquí sentado en mi habitación. En Madrid. Mientras suenan notas dulces de Marlango. Con la ventana entreabierta y un palido foco alumbrando en la penumbra, tecleando instantes antes de preguntarle a la almohada, ¿Por qué no antes?

- Hoy si quiero vivir. exclame, ante la perplejidad del vagón.

- ¿Por qué?. pregunta el revisor.

- Porque solo hoy sere yo mismo, el yo de dentro de cinco minutos y el de hace cinco, viajan en otro tren.

- Que tenga un buen viaje. Próxima estación, Esperanza.
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07 febrero 2008

The Skateboarding bulldog

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El otro día, por casualidad, mientras navegaba por internet buscando cosas curiosas con las que pasar un buen momento encontré un video sorprendente. Y no es para menos, porque conoci a Tyson, un bulldog patinador que vive en Estados Unidos y que ocupa su tiempo de ocio delizandose sobre su patinete por las calles y las avenidas de su ciudad, demostrando sus cualidades perrunas allá donde va.
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El propio Tyson, o The sakteboarding bulldog como es conocido mundialmente, dice del patinaje, en su página web, que no es una simple afición con la que matar el tiempo sino que es su auténtico estilo de vida. Sin duda, un talento canino sobre ruedas, que hace de este simpático perrito un digno competidor del mismisimo Tony Hawk.
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No hay esquina o bordillo que se le resista, este estrafalario bulldog siempre tiene un as en la manga, o mejor dicho en la patita, para solventar y salir airoso de cualquier obstaculo que se interponga en su camino, por imposible que parezca. Y lo mejor de todo es que si se tropieza y se cae de su "extremidad rodadante" Tyson siempre se vuelve a levantar y continua su viaje hacia el olimpo de los perros extraordinarios. Todo un ejemplo de superación.
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Este es el enlace a través del cual se puede acceder a las increibles hazañas de Tyson. La nueva estrella del asfalto.

30 enero 2008

Piedras en nuestro propio tejado

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La compensación voluntaria de emisiones es un negocio que mueve alrededor de 1.000 millones de euros al año, la mayor parte de ellos sin control. Esta paradójica forma de sacar partido a la solidaridad crea una sinrazón en la que no importa cuanto se contamine siempre que luego se pague por ello.

A medida que el cambio climático ha hecho mella en la conciencia de la sociedad y las empresas se afanaban por colgarse la vitola de ecologistas surgió un nuevo caudal financiero para compañías de distintas tipologías: el mercado voluntario de emisiones. Se trata de organizaciones, por lo general de carácter no gubernamental, que ofrecen la compensación de los niveles de contaminación en la atmósfera, que alcanza cada entidad, sin que estén obligadas.

Estas fundaciones nacieron, en su mayoría, en 1997 al abrigo del protocolo de Kioto según el que 36 países acordaron reducir las emisiones de gases a nivel global en un 5,2 %. Aquellos que no cumpliesen con sus objetivos preestablecidos se les permitió comprar derechos de emisión a los países en desarrollo a través de la inversión en tecnología no contaminante. En 2006, este sistema de mercados voluntarios movió 300 millones de euros, cuatro veces más que el año anterior y cuatro veces menos que en 2007. Un sector de esta magnitud que multiplica, cada año, por cuatro su flujo económico es una burbuja que amenaza con estallar en cualquier momento.

Ecosecurities es una de las mayores multinacionales del negocio del CO2. Su cometido es calcular, para las empresas que requieren sus servicios, el volumen de gases nocivos emitidos por estas y buscar alternativas basadas en la producción de energía limpia que compensen el daño medioambiental de sus clientes. La construcción de una central hidráulica en Latinoamérica o la plantación de miles de árboles en Indonesia constituyen la línea de proyectos ecológicos más socorrida por una organización que compensa, entre otras, las emisiones de Nike o de los condados de Klamath y Lake Counties, en Oregón.

El problema está en que muchos de estos sistemas de desagravio no están certificados. Según las palabras de Alejandro López Cortijo, director para España de Ecosecurities, “en los últimos años están proliferando firmas que ofrecen cupos de CO2 sin control”. El precio de estas compensaciones oscila entre los cuatro y los veinte euros por tonelada, un coste inferior sería motivo de desconfianza.

Este sistema, tan discutible, es un gran negocio para algunos pero, sin embargo, no se sabes si será efectivo para paliar las consecuencias catastróficas del cambio climático. De momento las previsiones no auguran cifras esperanzadoras. Para 2020, el tamaño del mercado mundial de carbono podría dispararse hasta los 565.000 millones de dólares.

El negocio del CO2 voluntario se suma al que ya afecta a las eléctricas debido a la decisión, por parte de algunos gobiernos de la UE, de recortar las cuentas del sector tras los excesivos derechos de emisión, asignados hasta el año pasado. En los últimos tiempos, el mercado de compraventa de derechos se ha hundido. La tonelada de carbono se ha desvalorizado en exceso para los interesados. Desde Bruselas se piensa ya en un nuevo coste para la contaminación que podría variar entre los 16 y los 38 euros para los próximos cuatro años.

Ya no es posible un desarrollo a toda costa, sino que la sociedad exige una apuesta clara por la sostenibilidad. Y esa apuesta empieza en la implicación personal de cada individuo. En la web http://www.ceroco2.org/ se ofrece información para proteger el clima y detener el calentamiento global desde la iniciativa de cada uno. Se muestra, además, la posibilidad de calcular en que medida cada ciudadano contribuye, en su vida diaria, al mismo. Como media un, español emite casi 10 toneladas de dióxido de carbono al año. Su compensación estimada costaría 40 euros por persona.

Hay alternativas posibles y capaces de reducir las emergencias del cambio climático pero todas ellas pasan por que empresas, gobiernos y sobre todo ciudadanos se involucren de una manera decidida y activa en la búsqueda de soluciones comunes. Obtener beneficios de una supuesta solidaridad ecológica no es más que tirar piedras contra nuestro propio tejado: la capa de ozono. Un sello verde, sin compromiso real, no sirve para tapar tantos agujeros.


Centro de Colaboraciones Solidarias. Universidad Complutense de Madrid.

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25 enero 2008

A lúa que me alumea

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Foron moitas as veces nas que vin reflexada na súa cara mais bonitiña as ledicias e as inquedanzas que me acontencían de a cotío no rebulir dos días que transcorrían paseniños. Outras tantas nas que atopei nela acougo e refuxio do incesante rebumbio das rúas. Pero foron moitas mais nas que fiquei enfeitizado polo aloumiño da súa claridade que acababa por tinguir a miña ollada perdida de cores brancas e relucentes. Ela foi sempre o faro infinito que me guiou no camiño da soidade desas noites longas sen poder durmir. Aquelas noites nas que as respostas estaban aló no alto tan lonxe do entendemento pero tan preto dos sentimentos, tanto que semellaba que xa todo tiña sentido ó carón daquela luz tan evidente como intanxible.
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De forma redondeada e chea de furados coma un queixo debuxa o punto de inflexión, co consentimento das estrelas, na oscuridade inmensa do ceo que racha coa monotonía dos insomnes e os vencidos pola tolemia. Sempre está ali enrriba vixiante, asexando para que todos os nosos soños sigan intactos cando nos, derreados, baixemo-la garda e nos deixemos levar asolagados polas augas do sono e mergullados no fondo do noso inconsciente. Ela sairá sempre. Endexamais se esquecerá de alumear dende que se pon o día ata que alborexa para escorrentar os pesadelos que nos fan arrepíar e tremer agochados entre as colchas do medo.

Aló no alto sigue para que cada vez que nos acheguemos á xanela e ergamo-la testa ó teito do mundo vexamos que hai unha luz prendida no ceo que nunca se extingue e que nos deixa tendido un fío luminoso de esperanza. Cada vez que o medo me queira levar poderei tirar dese fío escintilante e infinito para que me lembre que alí enriba está a resposta a todas as miñas preguntas inconclusas e imposibles. Si, agora xa non teño medo porque sei que sempre está comigo.
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Cando penso, cando esquezo, cando lembro, cando choro...o mellor incluso cando soño...sempre aló no alto, agardando por min aínda que chova, orballe ou veñan treboadas de mil diaños e lóstregos con xenreira. Sempre alí gardándome, facéndome sentir ben e protexéndome dos malos agoiros da santa compaña.

E así...noite tras noite, faga frío ou calor, poida ou non durmir... sempre quedo prendido polo meigallo da lúa que sempre, sempre me alumea...aló no alto, lonxe moi lonxe, e sen embargo, tan preto.
 

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