21 enero 2009

EL ÚLTIMO VIAJE HACIA LA LIBERTAD



La familia de Eluana Englaro lleva más de diez años luchando por cumplir su último deseo expreso. “Desconectad las máquinas, dejad morir a mi hija, tened un poco de dignidad”, no ha parado de repetir una y otra vez su padre, Giuseppe, ante la justicia italiana sin obtener la respuesta esperada. Ahora, a pesar de que el Ejecutivo de Berlusconi lo ha prohibido mediante una circular que afecta a todo el país, la presidenta del Piamonte, Mercedes Bresso, se ha mostrado dispuesta a que en alguno de los centros sanitarios de su región se lleve a cabo la desconexión de la sonda que le proporciona alimento y la mantiene con vida desde 1992. Para los Englaro se atisba una luz al final del túnel.

El pasado 18 de enero se cumplían 17 años desde que un accidente de tráfico, mientras volvía a casa de madrugada, postrara para siempre a Eluana en una cama de la clínica religiosa Beato Talamoni de Lecco, cerca de Milán, en donde reside con el cuidado de las monjas Misericordine. Desde entonces, la joven de 38 años, ha permanecido en estado vegetativo irreversible y sin poder articular palabra ante la controversia que se ha desarrollado en torno a su situación. Voz que le ha sido devuelta a través de su padre al emprender éste una batalla legal contra el gobierno para darle a su hija una “muerte digna”.

El debate en Italia está servido. En noviembre de 2008, después de varios intentos fallidos, el Tribunal Supremo daba la razón a la familia de la mujer y autorizaba la retirada de su alimentación artificial. Pero la dificultad para encontrar un hospital que accediese a facilitar su muerte no hizo más que dilatar la espera. Fue entonces, cuando a mediados de diciembre el ministro de sanidad, Maurizio Sacconi, desafió a la justicia con el envió de una orden a todas las regiones italianas en la que prohíbe a todos los hospitales públicos, concertados y privados que se lleve a cabo en sus instalaciones cualquier acto de eutanasia.

Con el ofrecimiento del Piamonte las circunstancias han sufrido un nuevo giro de timón. “A nosotros no se nos ha pedido nada, pero si se nos pide no habría ningún problema”, ha asegurado Bresso desde Bruselas, tras su reunión con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. De concretarse la propuesta, la primera muestra pública de disponibilidad tras la negativa del gobierno, ésta tendría que realizarse en centros privados para esquivar las implicaciones del Estado. Hace unos días, la clínica Cittá de Udine también había presentado sus servicios pero tuvo que desdecirse ante las fuertes presiones recibidas por el ministerio que amenazaban incluso con el cese de la actividad del centro.

En los próximos días se conocerá si los Englaro podrán cumplir, al fin, la voluntad de su hija o si por el contrario los acontecimientos vuelven a tomar un rumbo diferente. Mientras tanto en la calle y en el parlamento se repite la misma pregunta ¿Quién tiene derecho a decidir sobre la vida o la muerte de una persona? La Iglesia y los partidos de la derecha política transfieren a Dios esa responsabilidad y hablan abiertamente de asesinato y de inmoralidad. En el bando contrario, la sinistra aboga por la libertad personal e inviolable del individuo a no recibir tratamientos sanitarios y a decidir sobre sí mismos. En ambas argumentaciones, la dignidad humana es apelada para reforzar dos posturas encontradas y en disputa desde los tiempos de la Grecia clásica. Aunque por aquel entonces la concepción de la existencia era diferente: una vida mala no es digna de ser vivida.

La opinión pública ha conocido en los últimos años la historia de algunas personas que consideraban que la vida es un derecho y no una obligación. Terry Schiavo en los Estados Unidos o Ramón Sampedro en España al igual que Eluana han hecho reflexionar a la sociedad sobre lo que se considera una muerte digna. Pero todavía falta tolerancia para entender la libertad de elegir. Sólo el tiempo y la evolución de las conciencias decidirán algún día si sus peticiones eran razonables o no.

13 diciembre 2008

LOS AMANTES DE VALDARO

Tratar de explicar como funcionan los engranajes del amor no es algo alcanzable para casi nadie. Ni siquiera para quien lo practica a diario. Pero creo que si existe alguna forma de acercarse un poco a la orilla de los múltiples y variables significados de este sentimiento de oleajes y ventoleras es a través de la imagen eterna de los amantes de Valdaro, fundidos para siempre en un abrazo indisoluble que perdura hasta nuestros días. En fin, en eso consiste el amor.
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El seis de febrero de 2007, un grupo de arqueólogos descubrían en un enterramiento neolítico del suburbio industrial de Valdaro, en la ciudad italiana de Mantua, a esta feliz pareja de enamorados tratando de escapar de los relojes y de engañar al tiempo prolongando su unión más allá de los minuteros y de los ciclos biológicos. Las primeras pruebas de los investigadores demostraron que los esqueletos corresponden a un hombre y a una mujer sepultados juntos, hace más de 5.000 años, con las rostros enfrentados y los brazos y piernas entrecuzados, una posición que ha despertado la suspicacia y la curiosidad de muchos estudiosos.
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Para Elena Menotti, la responsable de la expedición arqueológica que desempolvó la primera versión de la obra de Shakespeare - Romeo y Julieta -, "ambos murieron jóvenes porque conservan intactos la mayoría de sus dientes". Además, rechaza la idea de que la mujer fuera sacrificada tras una muerte natural de su marido por la misteriosa y tierna postura en la que fueron sorprendidos en su intimidad.
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Ahora los dos cuerpos entrelazdos continúan confundidos el uno en el otro y expuestos en el Museo Arqueológico de Mantua, para siempre, al menos por otros 5.000 años. Para que cualquier visitante comprenda al verlos que el amor es algo irracional que no entiende de medidas ni de encajes, que el amor después de todo es lo mejor que nos puede pasar en la vida.
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Desde la invención de las palabras miles de poetas y adolescentes han intentado buscar, si éxito, en sus rimas y en sus prosas la definición exacta de esa sensación que a todos nos embarga de vez en cuando y que hace que los colores brillen más, que las aceras sean de algodón y que las noches se hagan interminables. Siglos de incertidumbre mientras la respuesta que todos buscaban yacía enterrada y escrita en la misma tierra desde hace cinco milenios.
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Conservando sus recuerdos y sus besos en el calor de un abrazo infinito estarán para siempre vivos en la enternidad y muertos por sus huesos.

10 diciembre 2008

REMINISCENCIAS DE AQUEL PARÍS

El Plan de Bolonia ha conseguido revivir el movimiento estudiantil en España. Universidades públicas de Barcelona, Madrid, Sevilla y Valencia acogen, desde hace meses, asambleas en las que miles de voces, contrarias a la reforma europea, piden que se paralice un proceso que, según sus pancartas, conducirá a la enseñanza superior a la mercantilización mediante la intromisión de la financiación privada. Manifestaciones, encierros indeterminados en algunas facultades y la participación activa en los órganos de decisión de las instituciones de las que forman parte son sus altavoces para hacerse oír en un debate con exceso de ruido y al que no han sido invitados.

Lo que en 1999 había surgido como un cambio pacífico suscrito por 29 países, hoy 46, con el fin de modernizar e internacionalizar la educación universitaria se ha convertido en una guerra abierta entre estudiantes y organismos. Los primeros protestan en contra de las becas-préstamos, de la precarización de las titulaciones y de una supuesta eliminación de las carreras de humanidades por ser menos rentables para el mercado. Piden la paralización del proceso y la escenificación pública de una discusión en la que todos los interesados puedan tomar parte. Los segundos, rectores y políticos, dicen que la inversión pública no se verá afectada, ni tampoco su independencia y aseguran que el nuevo plan mejorará las salidas laborales y que seguirá siendo accesible para todos los bolsillos. Piden respeto al alumnado en el uso de sus mecanismos de expresión y aceptan su implicación en la configuración de los planes de estudio.

La fuerza que impulsa las movilizaciones es, a fin de cuentas, la sensación que muchos jóvenes tienen de no haber sido consultados. Un vacio democrático que les hace invisibles e inoperantes para el sistema. Nadie les ha dado explicaciones y por eso reivindican su derecho de participar en las decisiones que marcarán su futuro académico y profesional. “Queremos que nos escuchen. Aunque no consigamos nada ya hemos ganado porque al menos la gente se está cuestionando las cosas”, afirma Laura Flores, estudiante de Derecho en Sevilla. Su lucha, más allá del ámbito de la educación, es también la construcción de una sociedad más justa y estructurada.

Cuatro décadas más tarde, en lo esencial esta historia es la misma que la que tantas veces Ismael Serrano le pidió a su padre que le contase. Aquel cuento tan bonito en el que estudiantes con flequillo y guerrillas urbanas, uniformadas con pantalones de campana, luchaban contra el orden establecido por la quinta República francesa gobernada por De Gaulle a finales de los sesenta. En aquella ocasión, bajo el lema de “seamos realistas, exijamos lo imposible”, miles de personas vieron la oportunidad de cambiar la “vieja sociedad” y sustituirla por una nueva fundamentada en los derechos y en la libertades. Pese a todo, aquella revolución inédita, dirigida por primera vez en la historia por estudiantes, no triunfó y los ideales de aquel mayo se evaporaron sin transformaciones inmediatas pero si dejaron huellas en las nuevas formas de pensar el mundo. Cuarenta años después, algunas reminiscencias de aquellos acontecimientos contestatarios han aparecido en las principales universidades españolas como la Autónoma de Barcelona o la Complutense de Madrid.

Los contextos son distintos y los protagonistas otros pero es inevitable no recordar aquel Paris, en la primavera de 1968, en el que muchos jóvenes inconformistas soñaron con un mundo diferente en el que buscar arena de playa bajo los adoquinados del capitalismo occidental. En España los objetivos de la protesta no van tan lejos pero la reacción en defensa de unos principios comunes es la misma que la de aquellos intrépidos comandados por Daniel Cohn-Bendit.

Sobre el papel, está previsto que para el curso 2010/2011 el proceso de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) se finalice en todos los países firmantes. Para entonces, salvo que contra todo pronóstico las movilizaciones logren sus objetivos, el Plan de Bolonia será una realidad y sus defectos y virtudes evidentes. Sea como sea, todo el esfuerzo de los estudiantes por hacerse visibles y partícipes de sus propias vidas habrá merecido la pena, aunque solo sea por haberse atrevido a pensar que las cosas hubieran podido ser de otra manera.

03 diciembre 2008

LA LENGUA COMÚN DE LAS LÁGRIMAS


“¿Quién hubiera pensado que las lágrimas llegarían a ser una vez nuestra lengua común?”, exclamaba desde su micrófono un reportero de la televisión turca tras el maremoto que asoló la costa este de Sumatra a finales de 2004 y que, según cifras oficiales, se llevó la vida de 230.000 personas. Estas palabras eran su comentario ante la reconciliación, al menos durante la catástrofe, de la enemistada región del archipiélago indonesio y el sudeste asiático. Las grandes desgracias globales como el cambio climático, las crisis financieras o el terrorismo hacen que desaparezcan los antagonismos y nos unen en una única acción conjunta en pos de salvar el mundo.

Ulrich Beck, sociólogo alemán y estudioso de los procesos de globalización, acuñó en 1986 el término de la “sociedad del riesgo” para explicar las transformaciones que han dado pie al comienzo de la posmodernidad a partir de la caída del muro de Berlín y que se llena de significación en relación con los incuestionables avances de la modernidad, sobre todo durante el siglo XX. Hitos que han provocado una serie de consecuencias indirectas y en parte inesperadas como la inseguridad ciudadana y los nuevos peligros para los que ya nadie tiene remedio.

Vivimos en un mundo de porcelana que amenaza con romperse en mil pedazos a causa de la proliferación en la escena pública de nuevos riesgos desconocidos en el pasado pero incuestionables en el presente. Los medios de comunicación son los encargados de poner el grito en el cielo para mantener unidas las grietas del planeta. Los movimientos sociales, de protestar y pedir explicaciones por la pasividad de los Estados y las multinacionales, ambos siempre culpables de las emergencias planetarias. Pero, ¿Quién decide qué es un riesgo extensible para toda la humanidad? Quizás, también, los responsables de remendar los descosidos dada la ausencia de soluciones definitivas.

Peligros como el que suponen para la salud los campos electromagnéticos que producen las antenas de telefonía móvil, la gripe aviar identificada como la fuente más probable de una futura pandemia humana o la exposición prolongada a los rayos del sol como el causante principal del cáncer de piel son riesgos reales que condicionan la vida de los ciudadanos bajo un velo de miedo. Algo que la economía y la burocracia saben aprovechar muy bien a costa de un individuo desconfiado que agradece los esfuerzos institucionales para garantizar su seguridad a pesar de que ello conlleve la restricción de sus libertades. La prohibición de llevar líquidos en los aviones es un ejemplo claro de la influencia que tiene en la cotidianeidad de las personas “la espada de Damocles” que supone el terrorismo internacional para la sociedad raída en la incertidumbre.

Para sobrellevar tanta indefinición la sociedad del hoy necesita de artificios que prometan un futuro plausible en el mañana. Algo en qué confiar. “In God we trust”, sugieren los dólares americanos desde 1864. “In Obama we trust”, coinciden propios y extraños tras la reciente elección de un nuevo líder carismático como presidente de la “aldea global” de la que ya todos formamos parte. Venga de Dios, del capital o de un “ángel salvador” la creencia de que otro mundo es posible es una realidad guiada por la presencia formal de un nosotros que no entiende de fronteras ni visados. He aquí, el nacimiento del cosmopolitismo como alternativa.

Una política eficiente para suavizar los efectos del cambio climático, un plan de restructuración económica para hacer frente a la crisis o una respuesta contundente contra el terrorismo son algunas de las metas que ya pueden ser articuladas, por desgracia o por fortuna, con la gramática común de la lengua de las lágrimas. Las cicatrices que las grandes catástrofes han dejado en el pasado han creado un sentimiento colectivo inédito que adolece de los mismos males y que se esfuerza en las mismas prevenciones. En aprender a pensar en colectivo está la esperanza del mundo de que sus próximos llantos no sean de pena sino de progreso.

29 noviembre 2008

LES PARAULES SON LA CLAU DEL MÓN

Las palabras son la llave que abre las puertas del mundo. Este poema visual del poeta catalán Joan Brossa (1919-1998) titulado La clau destapa la magía del objeto (una llave / una clave) para hacernos participes del significado más profundo que encierran las puertas del lenguaje. Sólo a través de las palabras podemos dejar que entren las corrientes del entendimiento en nuestro mundo cerrado e inexpresivo.

La clau, Joan Brossa

25 noviembre 2008

REDES SOCIALES, ESPEJO DE MULTITUDES

Las redes sociales son el espejo de la juventud. Ejemplos como los de Facebook (con 110 millones de perfiles activos), MySpace o Tuenti se han convertido en una herramienta útil y sencilla con la que muchos jóvenes de diversos puntos del planeta pueden entablar relaciones interpersonales online. Los usuarios crean versiones idealizadas de ellos mismos en las que sacan a relucir sus mejores virtudes con el afán de gustar a su entorno en la red. De los demás y de su reconocimiento depende el sentirse bien con su identidad verdadera.

Un estudio psicológico de la Universidad de Los Ángeles (UCLA), basado en las actitudes de estudiantes universitarios de Estados Unidos ante esta nueva forma de comunicación, asegura que este tipo de redes contribuye al desarrollo de la personalidad del individuo. “Las redes sociales se han convertido en una forma más de desarrollo personal. La identidad, las relaciones románticas y sexuales, todo queda reflejado en internet”, afirma Patricia Greenfield, co-autora de la investigación junto con Adriana Manago.

Manuel Castells, catedrático de sociología y urbanismo en la Universidad de Berkeley (California) y autor de referencia en el estudio de la sociedad de la información, describió hace años una de las mayores paradojas de nuestro tiempo, la identidad como principio básico de vida y de movilización social en la era de la globalización. “Desde las trincheras de la identidad, que dan seguridad y calor humano se pueden encontrar nuevas formas de relación con este mundo insólito e impredecible. La gente construye lo que es y lo que siente a partir de su experiencia y de sus códigos culturales”, avanza el sociólogo manchego en 1997, cuando a buen seguro no había oído hablar todavía del “fenómeno Facebook”. Más de una década después, el concepto de identidad adquiere una nueva dimensión por medio de la expansión global de la red de redes.
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A pesar de la magnitud inabarcable de internet el objetivo que busca la mayoría de los jóvenes no es establecer contacto con extraños sino ampliar y reforzar sus relaciones y amistades que ya mantienen en la vida real. Las plataformas locales como Skyrock (Francia), StudiVZ (Alemania), Hyves (Holanda) o Xianonei (China) ganan terreno en detrimento de las más extendidas porque permiten una interacción más cercana y homogénea favorecida por otros factores como la lengua y los propios contenidos a los que dan acceso. La reafirmación del yo es una vez más un resultado esperado por sus participantes que tratan de acercarse a su personalidad ideal.
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Pero el reverso de la moneda esconde un efecto contraproducente. La convergencia de la identidad real con su proyección digital en los ámbitos locales puede suponer un serio problema dada la escasa protección a la que está sujeta la información personal que introducen los internautas. Un peligro que muchos no tienen en cuenta y que podría volverse en su contra si es esa información es usada en los procesos de selección laboral o incluso como fraude identitario. Las agencias de protección de datos han puesto el grito en el cielo contra los responsables de estos “círculos de socialización” para que informen a sus usuarios de los peligros que corren y para que cuenten con su consentimiento expreso. Mientras tanto, según los informes de los investigadores de la UCLA, un elevado procentaje de los padres no saben a que activiades se dedican sus hijos cuando utilizan estas revolucionarias herramientas de interconexión.
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Horas y horas delante de un ordenador con la intención de construir la imagen personal que mejor se refleje en el perfil social que verán los demás. Así es la rutina diaria de millones de personas en todo el mundo. Internet es hoy la misma respuesta complaciente que los hermanos Grimm daban a la madrasta de Blancanieves a través del espejo mágico para satisfacer sus ideales narcisistas. En el reino de las redes sociales todos quieren ser los más bellos aunque solo sea a través de su álter ego virtual. Ahora más que nunca, gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación, los cuentos de hadas se hacen realidad.

23 noviembre 2008

Los mundos infinitos de Paul Auster


La última obra de Paul Auster, Un hombre en la oscuridad (Man in the dark), propone entre las múltiples historias que se entrelazan en su trama la vieja y apasionante teoría de los mundos paralelos o infinitos como hubiera afirmado Giordano Bruno en sus teorías heliocéntricas en las que refutaba la idea de la infinitud del universo antes de ser acusado de blasfemia y herejía para finalmente ser ajusticiado en la hoguera allá por el año 1600 en el Campo dei Fiori de Roma.

El filósofo italiano, citado en la obra de Auster, defiende en sus escritos la existencia de múltiples sistemas solares similares al nuestro que existían paralelamente como subconjuntos de un todo supremo que en aquella época (siglo XVI) insisitían en llamarle Dios. Más de cuatrocientos años después de aquellos debates teológicos sobre la inmensidad, el Príncipe de Asturias de las Letras en 2006 habla, en su último libro, de las "inmorales" teorías de Bruno y de paso de una reveladora versión de la política norteamericana de los últimos tiempos.

El hilo principal de la historia transcurre en Vermont (Nueva Inglaterra) en donde Auguste Brill, un escritor retirado, se recupera en la casa de su hija de un accidente de coche. En las largas noches en las que nunca consigue conciliar el sueño comienza a inventar una historia en su cabeza que lo abstrae de sus dolores y del recuerdo de su esposa fallecida. Comienza aquí una segunda historia, un mundo paralelo, en la que un nuevo protagonista llamado Owen Brick vive en unos Estados Unidos inmersos en una sangrienta guerra civil en la que los ciudadanos se enfretan entre si en dos bandos claramente diferenciados. Eso sí, en esta nueva América, la guerra de Irak nunca ha acontecido y las las torres gemelas siguen en pie en el centro neurálgico de Nueva York.

Pronto ambas tramas se entrelazarán con otras pequeñas narraciones de los personajes en las que se cuentan pasajes anteriores de sus vidas. En el trasfondo, una crítica velada, Estados Unidos se autodestruye a si mismo en una lucha contra ellos mismos. Así se despliegan dos novelas simultaneas, dos mundos diferentes en los que también habrá espacio para el amor, la traición y sobre todo para la fantasmagórica visión de un mundo sincrónico en el que las cosas que se daban por sentado han tomado caminos y provocado consecuencias distintas.

Las profecías de Giordano Bruno se cumplen en las poco más de doscientas páginas que la editorial Anagrama puso en las librerías españolas a principios de septiembre. Uno puede aventurar, tras la lectura, que existen tantos universos como hombres conviven y se destruyen en la faz de la Tierra y de tantos otros planetas desconocidos en los que quizás un individuo sin nombre ni rostro haya imaginado alguna vez un mundo curiosamente muy similar al que conocemos.

Así comienza el relato de Auster: Estoy solo en la oscuridad, dándole vueltas al mundo en la cabeza mientras paso otra noche de insomnio, otra noche en blanco en la gran desolación americana.

PD: Para saber más sobre Paul Auster y su obra existe un blog de referencia en ¡Esto es Brooklyn!

19 noviembre 2008

Después de todo...se hizo la luz

Algunos acontecimientos cambian el mundo de manera irreversible. El 11 de septiembre de 2001 fue uno de esos días oscuros en los que el despertador no tenía que haber sonado. El terrorismo atentaba gravemente contra New York, contra el imperialismo estadounidense y contra el corazón de cada persona. Después de aquello...el futuro que nos espera ya nunca será el mismo.

A raíz de la caida de las Torres Gemelas se promovieron numerosas iniciativas en recuerdo a las víctimas del World Trade Center. Una de ellas fue el rodaje de una película colectiva compuesta por 11 cortometrajes dirigidos por 11 directores diferentes y de una amplia diversidad cultural. La cinta fue divulgada con el título alusivo de 11´09´´01 Once de Septiembre. Fue un mensaje de paz, una mirada tranquilizadora a un mundo desvocado.

Sean Penn fue el director de uno de aquellos cortos con el que quiso, en poco más de 11 minutos, transmitir un sentimiento de dolor por la perdida y de esperanza para el resto del camino. Un relato magnífico encarnado por Ernest Borgnine, uno de esos secundarios de lujo del Hollywood de antaño, que dice que incluso desde la repulsividad hacia los crímenes más atroces también queda lugar para la poesía y para la memoria.

El mundo se derrumbó en aquel 11 de septiembre. Desde entonces tenemos la firme obligación de construir desde el centro de la gran ciudad una nueva aldea global sin sombras que marchiten el viejo y trasnochado ideal de vivir en paz algún día. Entonces...se hará la luz.

26 octubre 2008

Al fin el tiempo se deja atrapar

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Las tornas han cambiado. Esta noche el tiempo se detendrá durante una hora. Por fin los soñadores tendrán (o tendremos si se tercia) para sí sesenta minutos de libertad comprimida en los que poder romper los barrotes de la realidad y volar libremente por las nubes de papel maché que se dibujan en sus ensoñaciones de almohada. En un descuido en cadena de todos los relojes del universo los números se han vuelto locos provocando un error en la irremediable y constante suma de segundos. Por una vez, la cuenta no sale, una más en tiempos de crisis, y el continuum espacio-tiempo pierde la partida en favor de los pobres de espiritu. No siempre gana la banca y menos, recalco, en época de vacas flacas.

De modo que esta madrugada cuando sean las tres volverán a ser las dos. Una hora de la que no hay que rendir cuentas ante el tribunal del tiempo perdido y en la que se pueden hacer cosas increibles, siempre y cuando, uno sepa aprovecharla como es debido.

- ¿Qué haría usted en una hora?, dice una bronca, profunda y llena de matices voz en off que parece venir del cielo (la de Constantino Romero sería un gran ejemplo)

- Yo...eh...mmm, no se. Quizás dormir un poco más por la mañana, responde titubeante un hilo de voz suave que se escucha a lo lejos en la medianía.

Craso error, amigo lector. ¿Cuantas batallas se habrán perdido en la antigüedad por culpa de las emboscadas de las sabanas traicioneras?

- Aprovecha esa hora de más para calentar el alma y trata de buscar respuestas sencillas para preguntas sencillas - ¿Cuantas cosas caben en una hora? -, replica la voz profunda que emergía de las nubes de papel de colores que decoran el techo de nuestras habitaciones.

No soy muy dado a hacer caso de voces que aparecen de la nada pero esta noche haré una excepción y cuando sean las dos habrá una luz prendida en mi mesilla y una cuenta a punto de empezar.

Buenas noches!

PD: Que mide el tiempo sino movimiento...esta noche nos regala una hora de ventaja en la que el despertador corre a nuestro favor.
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25 octubre 2008

Literatura en cada lavabo

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Las musas no siempre llegan en los momentos más adecuados. Hay situaciones en las que la mayoría hubiese preferido quedarse a solas con su intimidad y contarle a ella, solo a ella, las inquietudes encerradas en lo más profundo de sus fantasías, prohibidas para el resto de los comunes. Otros, poetas atrevidos, filósofos audaces, escritores en ciernes, comensales descompuestos o simplemente individuos aliviados encuentran en ese espacio reducido, personal y extravagante el lugar idóneo para dar rienda suelta al galope de sus plumas expectantes y deseoasas de contarle al mundo aquello que solo se puede contar desde el atril (vease puerta, azulejo u otros enseres del excusado) que proporciona el único recoveco del universo en el que uno puede ser uno mismo sin necesidad de antifaces ni paños calientes.

La inspiración aparece, suscriben los libros, en contextos inesperados en los que el autor añade sobre la tinta lo mejor de su ser con el afan de compartir sus pensamientos, perspectivas o sentencias con otros que más tarde leeran con entrega y compromiso su creación sobre el lienzo improvisado de la pared.

Mientras desde el furibundo torbellino de ideas deshechadas que se van por el retrete se observa, allá en lo alto, las composiciones poéticas más estremecedoras, la crítica política más desgarrada y como no los despropositos más infundados que permaneceran para siempre en la memoria y en el imaginario colectivo de todos cuantos en algún momento han puesto todo su esfuerzo, no solo en sus nalgas, sino también en el recuerdo de los que antes se han dejado llevar por el frangante aroma de las musas en su afán por contar lo que no está escrito mas que en los resquicios inocentes de cada lavabo.
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PD: Mis más sinceras excusas para todos aquellos que se hayan visto ofendidos por romper con esta oda a los escritores frustrados el encuentro mágico que solo los baños nos dan con nosotros mismos. En mi favor diré, que nos os queda otra que disculparme porque lo dicho ha sido escrito, en previsión, desde un excusado.

Atentamente:

Un escritor frustrado
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